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‘Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo, has hallado gracia delante de Dios y vas a concebir a un hijo’

Familia, jóvenes y tejido social, prioridad pastoral

Monserrat M. Cuevas

Tequila, uno de los 125 municipios que conforman Jalisco, conocido por su gran producción de licor, signo de identidad regional en el mundo, ubicado a las faldas del volcán de Tequila y rodeado de campos celestes, sembrados  de Agave tequilana weber variedad azul, estuvo de manteles largos.

Las fiestas de la Virgen de la Inmaculada Concepción, fueron la razón. El Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, en un marco de gran alegría y fervor marianos, hizo un llamado a los tequilenses, a seguir el ejemplo de María, quien nos enseña a ser obedientes, como camino para alcanzar la felicidad y la santidad.

“Estamos reunidos en torno a la Santísima Virgen María, Nuestra Madre, que nos ha invitado para recordar lo que Dios ha hecho en ella y lo que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros; escuchamos en el Evangelio que el ángel saluda a María diciéndole: ‘Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo, has hallado gracia delante de Dios y vas a concebir a un hijo’. Esto es lo que Dios hizo en María, la hizo purísima, inmaculada, limpia de todo pecado, para que ella concibiera en su seno al hijo de Dios, verdadero Dios… Diciéndonos esto María, queridos hermanos y hermanas, nos dice que ella es inmaculada para ser la madre de Dios, ya nos está dando un mensaje”. 

NACIMOS PARA LA SANTIDAD

Tequila, Pueblo Mágico, no se escapa de la inseguridad, el crimen organizado y múltiples problemas que azotan al estado, es por eso que el Purpurado insistió en seguir el ejemplo de María, guía que nos lleva hacia la santidad.

“Él nos eligió de siempre para que fuéramos santos e irreprochables en el amor, así que María nos recuerda esta nuestra vocación; tenemos la tendencia, la inclinación, tenemos el daño del pecado original y por eso que tendemos siempre  a hacer el mal, pero esa no es nuestra convicción, ese no es nuestro destino, eso es accidente, por accidente quedamos inclinados al mal, y María nos recuerda que tenemos, por así decir, tenemos que enderezar nuestra vida para ser santos, como Dios es Santo; para luchar contra el mal, contra el pecado, y para vivir con la dignidad de hijos de Dios”.

NO CONFUNDIRNOS

Durante la celebración Eucarística, el Arzobispo de Guadalajara dijo que en la actualidad, cualquier acto violento es normalizado, e incluso, señalado como algo bueno.

“Al mal le llamamos bien y al bien lo reconocemos como mal, es importante nuestra vocación, Dios nos envió a su hijo Jesucristo para que nos rescatara de las fuerzas del mal y para destinarnos a hacer el bien. Esa es nuestra vocación, ese es nuestro destino, y en la medida en que cumplamos la vocación, y nuestro destino, vamos a ser felices, vamos a vivir en paz y, a medida en que renunciemos a nuestra vocación, que es hacer el bien, vamos a vivir infelices, vamos a vivir en daño, vamos a vivir inconformes, como de hecho lo experimentamos. No estamos hechos para la violencia; no estamos hechos para la injusticia, la mentira y el engaño; no estamos hechos para la muerte causada, unos por otros. No estamos hechos para eso”.

Fotos – Víctor Esparza

RESCATAR LOS VALORES

Ante el clima y situación de violencia que a todos preocupa, es momento de rescatar principios y valores, urgió el Cardenal Robles Ortega.

“En nuestra Iglesia de Guadalajara vivimos un proceso de trabajo, tratando de responder a las necesidades más urgente en nuestro ambiente y en nuestra realidad, y son tres las prioridades, las necesidades, que consideramos más urgentes trabajar: La familia que está herida; la familia sufre pérdida de su identidad; la familia está desquebrajada en su ser, en su vocación, en su destino; queremos tocar a las familias, queremos recordarles cuál es su vocación y que cumplan cabalmente su misión en el mundo; los jóvenes y los adolescentes que, tenemos que reconocer como Iglesia, que no hemos sabido tocar el corazón de todos los jóvenes y, por último, el tejido social que nos debiera unir;  debemos buscar como reconstruir ese tejido social, de tal manera, que todos hagamos la misma fuerza para vencer la corrupción, para vencer las fuerzas del mal, del narcotráfico de la injusticia”, concluy

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