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Fragilidad creadora de esperanza

La crisis que actualmente vivimos, nos abre la posibilidad de resurgir y crear cosas nuevas

Dra. María Cristina Martínez Arrona

“He aquí que hago nuevas todas las cosas”  (Ap. 21, 5)

Se profundizó, en el Encuentro de Profesores Católicos[1], la importancia de dar sentido y esperanza en un contexto de fragilidad e incertidumbre desde la educación, aspectos que considero importante generar, seamos o no docentes. La fragilidad que vivimos a raíz de la crisis del COVID-19 ha posibilitado dos tipos de relaciones: la instrumental (con derechos y obligaciones) y la no instrumental (un proceso de creación).

A todos se nos acabó un poco el mundo

Algunas personas están perdiendo la esperanza porque tienen la sensación de que “ha llegado el fin del mundo” así como se tenía concebido, se han visto en la necesidad de renunciar a proyectos, otros han visto desmoronar delante de ellos sus ideales, y al no poder hacer lo que se tenía planeado se pierde la motivación, la ilusión, además de que por la contingencia nuestros espacios y relaciones se han visto restringidos, de espacios físicos abiertos estamos limitados a nuestras casas; acostumbrados al encuentro espontáneo y a la proximidad, nos estamos limitando a la comunicación a través de la virtualidad.

Las personas solemos repetir lo que conocemos, pero es solo cuando algo deja de funcionar que la posibilidad de lo nuevo resurge.

Seguir andando

La fragilidad generalizada que experimentamos es una oportunidad para abrir, al interior de nuestras relaciones, laborales o no, un espacio que haga posible una alianza, ya que cuando “las claves que hasta ayer nos ayudaban ya no sirven, caminar es la única certeza” (Velasco, R., sj). Esta realidad nos obliga a buscar, de ahí la invitación a generar espacios y relaciones que hagan posible nuevas formas de hacer las cosas.

La alianza es un compromiso entre dos o más personas en confianza recíproca, dispuestos a asumir los logros y fracasos, para ello es importante considerar el tiempo gratuito, esos momentos que se escapan de nuestro control y que hacen posible lo nuevo, es donde la fragilidad se revela y hace posible una relación de interdependencia.

Cuando tenemos todo bajo control somos buenos gestores, pero paradójicamente es la pérdida de control lo que nos hace humanos, seres en relación.

La invitación es a buscar nuevas formas de hacer las cosas, a relacionarnos intensamente entre nosotros, recordando cómo nos dice el Papa Francisco (2015), que Dios sigue presente en el corazón de este mundo, “y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos” (LS 245). Algo que caracteriza la fe cristiana es la esperanza, y cuando somos capaces de generar espacios y tiempo de comunicación no instrumental hacemos de la fragilidad actual oportunidad para lo nuevo, una fragilidad creadora de esperanza.


[1] 3er. Encuentro de Profesores Universitarios Católicos: Fragilidad, sentido y esperanza en tiempos de incertidumbre, el rol del profesor universitario católico, se llevó a cabo el 14 de enero del 2021. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=2I77dZMHT1E&feature=youtu.be

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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