Home / Cultura y Formación / Arquitectura Personal / La espiral de la víctima
Cuando hacemos algo que afecta a los demás y/o a nosotros mismos, en ocasiones buscamos justificarnos, es natural; sin embargo, al hacerlo, caemos en una “trampa oculta”, que nos limita y afecta nuestro desarrollo personal.

La espiral de la víctima

*Dr. Actitud

He llamado a lo anterior “La espiral de la víctima ©”: tal como un espiral, comenzamos en el centro, y si continuamos avanzando, se va haciendo cada vez más grande, afectando más a quienes señalamos como culpables y a nosotros mismos.

A continuación, explico cada una de las etapas de la espiral, con su aplicación a un ejemplo.

  1. El error:

Algo que se hizo de manera inconveniente o que no se hizo (por ejemplo, por olvido).

Ejemplo: llegar tarde al trabajo.

  • La justificación:

Se suele mencionar lo sucedido acompañado de un “es que” o “porque”.

 “Llegue tarde porque no pasaba el camión” o, simplemente: “es que no pasaba el camión”.

  • La búsqueda de culpables:

Señalamos una “causa” de nuestra justificación (una persona, suceso o situación).

“Esos camiones, pasan cuando quieren y luego ni dan la parada”.

  • La autovictimización:

Ya transferida la responsabilidad, nos ponemos en el lugar de víctimas.

“Y luego, ni modo que me vaya a pie, y como no me alcanza ni para comprar una moto usada, no se puede hacer más”.

  • La desacreditación del culpable:

Mostramos rechazo por la persona, suceso o situación que decidimos culpar.

“Son unos irresponsables e impuntuales”.

  • La transferencia de la responsabilidad y la búsqueda de más culpables:

Desviamos la atención de lo que hicimos y pasamos la responsabilidad a alguien más.

El gobierno debería hacer algo, pero solo le interesa el dinero”

  • La exigencia de compensación:
    Una vez que desviamos la responsabilidad a otros y negamos la nuestra, exigimos una recompensa.

 “Me deberían dar dinero cada vez que pasa tarde el camión… y un comprobante para que pueda pasar al trabajo”

  • El reforzamiento de la desacreditación

Completamos la negación de nuestra responsabilidad, repasando a los todos los “culpables” y reforzando nuestro papel de víctimas.

“Este gobierno solapa a los camiones, no creo que haya solución, deberían hacer una ley para compensar los retrasos o que me dejen pasar al trabajo si llego tarde”.

¿Qué hacer para no entrar en la espiral de la víctima?

Aceptar que lo que hacemos tiene consecuencias y preguntarnos sinceramente ¿qué pude haber hecho distinto para que no sucediera? En el ejemplo anterior ¿qué pasaría si en lugar de culpar al camión o al gobierno me doy cuenta de que soy yo el que elige a qué hora salir a esperar el camión y tomar (o no) tiempo para imprevistos?

Seguramente aceptar nuestra responsabilidad en lugar de buscar culpables, puede resultar un “trago difícil de pasar”, sin embargo, es una molestia temporal que nos permitirá:

  • Darnos cuenta de nuestra responsabilidad en lo sucedido en lugar de encerrarnos en nuestras justificaciones.
  • Cambiar de papel: de víctimas a personas que buscan opciones para obtener mejores resultados.
  • Estar conscientes de que un 10 % de lo sucedido no depende de nosotros, pero el 90 % restante depende de qué decimos hacer respecto a lo que sucede.

Notarás cómo, después de dar este paso, verás los errores y omisiones con una nueva actitud y podrás aprender de ellos y seguir avanzando en tu arquitectura personal.

Cuando hayamos aplicado esto de manera suficiente en nosotros mismos y ya no caigamos en la espiral, podremos —con mucho tacto y empatía —ayudar a otros a que también salgan de ella.

*Dr. Juan Pablo Aguilar, “Dr. Actitud”.

Especialista en Reingeniería Actitudinal.

Conferencista y escritor.

www.DrActitud.com

Acerca de admin

Revisa También

La familia, es prioridad en nuestra pastoral

Una periferia existencial, las familias en crisis Pbro. Eduardo Pajarito GonzálezAsesor Diocesano de la Dimensión …