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Este Medio oficioso de la Arquidiócesis cuenta con profesionales comprometidos y de iniciativa; con anunciantes comprensivos y solidarios; con Pastores que bendicen y apoyan efectivamente esta causa en cada Templo o Parroquia / Fotografía; Víctor Esparza

Los Medios de Comunicación ante las adversidades

José de Jesús Parada Tovar

El reciente miércoles 1º de abril se cumplieron 93 años del martirio de Anacleto González Flores, hoy Beato y Patrono de los Laicos. Además de gran orador, docente, conferencista, abogado y líder juvenil, “El Maistro Cleto” se significó como pensador, escritor y periodista.

Viene al caso aludirlo precisamente hoy porque, en lo más aciago del conflicto que a escala nacional propició la persecución religiosa desde los inicios del Siglo XX y hasta los albores de la cuarta década, y agudizado durante el alzamiento libertario de los Cristeros -1926-1929-, el pacífico y contumaz caudillo moral se dio a la tarea de escribir, publicar y distribuir, hasta días antes de su cruento sacrificio -1927-, el Periódico “Gladium” (del Latín, “Espada”), que alcanzó tirajes cercanos a los 100 mil ejemplares.

Sale sobrando explicar las circunstancias absolutamente adversas de entonces: leyes abiertamente anticatólicas; denegadas las libertades de imprenta, de creencia, de reunión, de expresión; insolvencia económica para comprar papel, conseguir patrocinios, pagar la impresión, bonificar a los colaboradores y a los repartidores.

¿Cómo le hacía Anacleto? Ciertamente que, a excepción del maná en el desierto, nada cae del cielo, aunque nunca le faltaron los ruegos individuales y colectivos a Dios, como tampoco el mazo de una envidiable creatividad; de conjunción de articulistas; de convencimiento a benefactores para el allegamiento de los recursos indispensables; de una impecable organización en tiempos y movimientos, guardando secrecía y precauciones, garantizando la distribución oportuna y completa de todos los ejemplares y de cada edición mediante un eficaz y gran equipo muy bien eslabonado de mujeres y hombres laicos, seguramente alentados por los pocos Sacerdotes que, a escondidas, seguían ejerciendo su misión pastoral.

No cabe duda que, mutatis mutandis; es decir, debidamente ponderadas las proporciones de entonces y de ahora, la situación actual impone desafiantes opciones. La pandemia casi universal del CAVID-19 exige un replanteamiento, personal y comunitario, de ideas, actitudes y acciones que han de emprenderse con realismo pero también con entusiasmo e ilusión. De ahí el empleo intensivo de todas las aplicaciones digitales, pero con el cuidado responsable de no abandonar ni postergar la edición impresa, en solidaridad con tantos lectores asiduos que esperan o procuran el periódico por su costumbre de enterarse, en la versión en papel (que forma hábito, les produce mayor confianza, les es más asequible, se colecciona y abona a la Historia), de las noticias y opiniones que les interesan y orientan.

Si asumimos que el novedoso término de “resiliencia” se traduce como “la capacidad para prepararse, resistir y recuperarse frente a una crisis”, entonces estamos ante un admirable escenario de persistencia, perseverancia y responsabilidad, en el caso de Semanario, pues en sus 23 años de existencia ha sido fiel a su vocación de servicio a la Comunidad en la tarea de informar y orientar con objetividad, acorde al Evangelio y al Magisterio de la Iglesia.

Por tanto, no es hora de arriar banderas, por más que arrecien los vientos. La faena periodística no se arredra ante las dificultades porque cumple una misión bien definida, acorde con su público. Este Medio oficioso de la Arquidiócesis cuenta con profesionales comprometidos y de iniciativa; con anunciantes comprensivos y solidarios; con Pastores que bendicen y apoyan efectivamente esta causa en cada Templo o Parroquia; con distribuidores animosos y cumplidores; con lectores a la vez críticos y garantes del crecimiento de la publicación… Cuestión de prevenir y de atacar el virus de la parálisis, del desconcierto, de las elucubraciones y argucias pusilánimes.

Este Medio oficioso de la Arquidiócesis cuenta con profesionales comprometidos y de iniciativa; con anunciantes comprensivos y solidarios; con Pastores que bendicen y apoyan efectivamente esta causa en cada Templo o Parroquia; con distribuidores animosos y cumplidores; con lectores a la vez críticos y garantes del crecimiento de la publicación…

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