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Las consecuencias son graves y afectan al ser humano de manera individual y al tejido social de un grupo, de una región, de un país y del mundo entero.

PAIDEIA: La libertad de la verdad.

José Andrés Guzmán Soto

Con mucha tristeza y dolor hemos de reconocer que hoy vivimos en un mundo  donde la mentira y el engaño son el pan nuestro de cada día   en todos los ambientes, en todos los lugares, en todos los niveles sociales, en todas las edades y de cualquier género. Da la impresión que es una actitud inherente al ser humano y como si formara parte de su misma naturaleza.

Ejemplos los tenemos a raudales: desde el padre que miente a sus hijos, a su esposa, el novio mentiroso, el trabajador que engaña al patrón, el mecánico que arregla una falla del carro pero cobra de más, y qué decir de los políticos corruptos cuyos discursos son una sarta de mentiras y de manipulación de sus votantes al prometer el cielo durante sus campañas para después ignorarlos.

A esto hay que agregar las múltiples razones que todo mundo da para mentir: para no ofender, para no hacer daño, para su bien, por razones humanitarias,  por el bien común, para el bien del país, por el bien del pueblo bueno y un largo etcétera que cubre todo el universo de relaciones sociales y de interacciones humanas.

Lo más grave de todo esto es que la mayoría de las personas no dimensionan el daño que provoca la mentira, el dolor que causa y las consecuencias negativas que trae. Se ve como un mal menor, cuando en realidad el mayor de los males

Las consecuencias son graves y afectan al ser humano de manera individual y  al tejido social de un grupo, de una región, de un país  y del mundo entero. La violencia, la corrupción, la impunidad, la injusticia, la deshonestidad y demás males tienen su raíz en la mentira, el no hablar con la verdad, el ocultarla, o decir medias verdades matizando la realidad para convertirla en fantasía.

Frente a este ambiente de mentiras y engaños, tenemos que hacer frente a estas relaciones dañinas con la verdad y la honestidad porque la verdad es un gran valor que implica la actitud de mantener en todo momento la veracidad de nuestras palabras y acciones.

Tenemos que vivir la sinceridad, la honradez y la coherencia entre el hablar y el hacer de tal manera que la verdad siempre sea un principio de vida para vivir en la libertad y el pilar básico donde se orienta nuestra conciencia para vivir con honestidad frente a uno mismo y frente a los demás.

Por ello debemos aprender a vivir en la verdad siempre, enseñando con el ejemplo de ser sinceros en todo momento, sin miedo a decir la verdad porque ella nos hace más humanos

Recordemos aquella frase fuerte del  Evangelio  La verdad nos hará libres”.

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