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Preparando mi liturgia: ¡Él ya está aquí, entre nosotros!

III Domingo Ciclo A, 15 de Diciembre.

Adaptación: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Saludo:

Alégrense, porque el Señor está cerca.
Él ya está aquí entre nosotros.
¡El Señor Jesús esté siempre con ustedes!

Ideas para el Celebrante: 

(Atendamos con alegría las periferias existenciales.
Jesús, respondiendo a la pregunta que le manda hacer su primo encarcelado sobre su identidad, dice que nos fijemos en sus hechos que favorecen a todos los que sufren… Los profetas así lo habían anunciado (Por ejemplo, la lectura de hoy de Isaías y la descripción que hace el Salmo 145 del Señor)… Por eso Jesús curaba enfermedades y dolencias del cuerpo y del alma…

Por eso nosotros, como discípulos de Jesús, hemos de actuar como él… ¿En qué medida alcanzamos fraternalmente a los sufrientes? ¿Cuántos pobres hay todavía entre nosotros? Pidamos a Dios en esta Eucaristía que nos haga conscientes del dolor que nos rodea y que nos haga signos vivientes de su presencia bondadosa en nuestros ambientes…)

(Encendemos como signo de espera gozosa, la tercera vela, color rosa, de la Corona de Adviento).


Acto Penitencial

Pidamos perdón al Señor porque hemos cerrado nuestros ojos para no ver ni ayudar a quienes sufren en diversas situaciones, graves e inhumanas.  (Pausa)

  • Señor Jesús, tú diste vista a los ciegos.  Haz que nosotros veamos la miseria y aflicción de los pobres.  R/ Señor, ten piedad.
  • Cristo Jesús, tú hiciste que los sordos oyeran.  Abre nuestros oídos a los gritos y clamores de los débiles.  R/ Cristo, ten piedad.
  • Señor Jesús, tú hiciste andar a los cojos.  Haz que sepamos animar a los que están paralizados por sus miedos y fracasos.  R/ Señor, ten piedad.

Perdona nuestros pecados, Señor, haznos más semejantes a ti en el amor a los necesitados y llévanos a la vida eterna.  R/ Amén.

LECTURAS:

Isaías 35, 1-6a.10: Isaías anima a los israelitas que sufrían en la deportación con la visión esperanzadora de un día esplendoroso en que Dios los vengará y los hará regresar alegremente a su tierra, fortalecidos los débiles, curados los enfermos y ahuyentadas todas las penas… Todo esto se cumple fielmente en Jesús que viene a transformar el sufrimiento en alegría…

Salmo 145: El Señor el fiel, hace justicia al oprimido, da pan al hambriento, libera al cautivo, da vista al ciego, levanta al abatido, protege al extranjero, sostiene al huérfano y a la viuda, ama a los justos… trastorna los planes de los malvados… Reina por siempre…

Santiago 5, 7-10: Tengan Paciencia y buen ánimo, no se quejen unos de otros, aprendan a sufrir como los profetas… porque el Señor está muy cerca…

Mateo 11, 2-11: Juan el “Bautizador”, desde la cárcel, manda preguntar a Jesús si Él es a quien estaban esperando… Jesús responde con hechos que dan cabal cumplimiento a las profecías… Luego, habla bien de Juan, de su firmeza y austeridad, describiéndolo como el mayor de los profetas y el mensajero que preparó su camino… Finalmente, nos invita a ser pequeños también…

Oración de los Fieles:

Pidamos a Jesús nuestro Señor que no tarde más en traernos la alegría de vivir más como hermanos entre nosotros. Y digámosle: R/ ¡Ven, Señor Jesús!

  1. Nosotros hemos creado en nuestro mundo demasiados desiertos donde el amor brilla por su ausencia.  Pidamos para que el Señor haga fértiles nuestros desiertos y haga florecer la alegría del amor. ¡Ven, Señor Jesús!
  2. Nosotros hemos rechazado tantas veces dialogar unos con otros.  Pidamos para que el Señor abra nuestros oídos sordos y dé habla a nuestros labios silenciosos, para compartir con los hermanos la alegría de la comprensión y de la unidad: ¡Ven, Señor Jesús!
  3. Nosotros hemos construido prisiones unos para otros. Pidamos para que el Señor que libera a los cautivos restaure la libertad de todos: ¡Ven, Señor Jesús!
  4. Nosotros con frecuencia nos declaramos guerra unos contra otros.  Pidamos para que el Señor extinga de nuestro corazón todo odio y rencor, y nos traiga la alegría de su paz: ¡Ven, Señor Jesús!
  5. Nosotros hemos dejado que los pobres pasen hambre y aflicción.  Pidamos para que el Señor nos mueva a compartir mutuamente nuestro alimento y nuestro amor: ¡Ven, Señor Jesús!
  6. Nosotros hemos permitido que nuestra fe se envejezca y enferme.  Pidamos para que el Señor abra nuestros corazones y renueve la eficacia de nuestra fe para hacerlo presente en el mundo de hoy: ¡Ven, Señor Jesús!

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y sálvanos! Sin ti nada podemos, pero contigo podemos realizar lo imposible, porque tú eres nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

Invitación al Padre Nuestro:

Unidos a Jesús oramos a nuestro Padre en el cielo con la oración confiada de los pobres, que saben que todo lo bueno procede de las manos de Dios.  R/ Padre nuestro…

Invitación a la Comunión

Éste es Jesucristo, el Señor, que proclamó a los pobres la Buena Noticia de Salvación, a los presos la libertad y a los tristes y afligidos la alegría.
Dichosos nosotros al recibirle con gozo y júbilo en esta comunión. 
R/ Señor, yo no soy digno…

Bendición:

Hermanos: Dios nos ha mostrado en Jesús su preocupación por los débiles y heridos.
Si Jesús vive entre nosotros, quiere extender su mismo cuidado a través de nosotros.
Que el Señor siga viniendo a nuestro mundo a través de nuestro amor y compasión.
Y para esta hermosa tarea, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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