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Preparando mi liturgia: Jesús nos propone la “no violencia” ante las actitudes de agresivas

Domingo VII del Tiempo Ordinario, Ciclo A.

Adaptación: Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

Ideas para el celebrante:

(La ley del talión, “ojo por ojo y diente por diente”, estaba vigente en tiempos de Jesús.  Aunque originalmente era una ley que tenía la intención de frenar la violencia y no de promover la venganza ya que el castigo nunca debía sobrepasar la ofensa recibida, en la práctica no resultaba así… Por eso, hoy la Palabra nos propone otro camino para la convivencia humana: Él propone la “no violencia” ante las actitudes de agresivas y enseña que entre sus seguidores debe prevalecer el amor y la práctica de la corrección fraterna con aquel que ofende a su hermano…

Jesús nos propone una vez más el cambio de la escala de valores.  A diferencia de lo que la sociedad nos dice, Jesús nos propone que prevalezca el perdón y el amor en nuestras relaciones humanas…

El amor no se mide por las veces que se perdona.  Porque la medida del amor (y, por lo tanto, del perdón) es amar sin medida.  El amor cristiano no se contenta con hacer el bien. El amor evangélico ha de: respetar, comprender, disculpar, descubrir lo bueno que hay en nuestros hermanos, para colaborar en su crecimiento…)

Acto penitencial:

En silencio y con humildad, invoquemos la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para que nos perdone y nos conceda la gracia de poder perdonarnos a nosotros mismos y a los que nos han ofendido a lo largo de nuestra vida.

•      Señor, perdóname por todos mis pecados de rencor y violencia. Señor ten piedad.

•      Cristo Jesús, te agradezco porque Tú me amas y deseas mi felicidad más que yo mismo.  Cristo ten piedad.

•      Señor, sé que Tú me das la fuerza para perdonarme y para perdonar a los demás e, incluso, para amar a nuestros enemigos.  Señor ten piedad.

Señor, concédeme de verdad experimentar tu perdón y tu sanación para no sentir ira, amargura o resentimiento.  Te lo pido a ti que vives y reinas por los siglos de los siglosR/ Amén.

LECTURAS:

Levítico 19, 1-2. 17-18: A través de Moisés, Dios nos pide no odiar a nuestros hermanos, ni guardarles rencor, ni tomar venganza contra ellos…. Antes bien, hemos de amarlos como a nosotros mismos, y corregirlos… Hacer esto es santidad…

Salmo 102: Bendigamos al Señor por sus beneficios: Nos perdona, nos cura, nos rescata y nos da su gracia… Es compasivo, misericordioso, clemente y siente ternura por quienes lo obedecen…

1 Corintios 3, 16-23: Pablo nos recuerda que somos templos santos de Dios y que sólo Dios es Sabio y conoce a todos… Por eso hemos de procurar su sabiduría y la de nadie más…

Mateo 5, 38-48: Continuamos escuchando el sermón de la montaña, en él, Jesús nos va exponiendo su nueva ley en oposición con la ley antigua… La antítesis queda señalada por las palabras de Jesús: Han oído que se dijo a los antiguos… Pero yo les digo… Y hoy, Jesús nos pide que no ofrezcamos resistencia y que amemos a nuestros enemigos… Él quiere que hagamos cosas extraordinarias, que seamos mejor que los publicanos y que los gentiles; ¡quiere que seamos perfectos como nuestro Padre celestial lo es!

Oración Universal:

Invoquemos a Dios todopoderoso con una oración tan pura y humilde, que merezca obtener lo que pedimos. Digámosle: Señor misericordioso, escúchanos.

1.     Para que la Iglesia se mantenga firme y confiada en el Señor, a pesar de las contrariedades y tentaciones del mundo. Roguemos al Señor.

2.     Padre, que nos parezcamos cada vez más a Ti, por el amor que tengo con mis hermanos.  Roguemos al Señor.

3.     Para que superemos siempre nuestros resentimientos y odios.  Roguemos al Señor.

4.     Para que seamos generosos en el perdón y en la ayuda al necesitado como Jesús que se ha mostrado generoso con nosotros. Roguemos al Señor.

5.     Para que el amor haga hermanos a todos y el perdón rompa toda violencia posible.  Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que has revelado la fuerza de tu amor en tu Hijo, burlado y humillado en la cruz, haz que seamos dóciles a tu Espíritu y que trabajemos con valentía para que el bien triunfe sobre el mal. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/ Amén.

Padre nuestro:

Saber ofrecer un perdón es amar como Jesús nos ha enseñado, por eso es muy importante… Unidos a una sola voz, reiterémosle a nuestro Padre que nos perdone como nosotros perdonamos.

Antes de la bendición:

Dios nos ha enseñado a ser misericordiosos con los demás… despidámonos de esta celebración, sabiendo que lo que aprendemos y celebramos en la Misa hemos de vivirlo fuera de este templo, en nuestros hogares, y lugares de trabajo y recreación…

La bendición de Dios nos acompañe y fortalezca para lograr estos objetivos: Que nos bendiga Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.  R/ Amén.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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