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Preparando mi liturgia: Solemnidad de Pentecostés

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE / GUÍA

¿Quién no sueña en un día futuro, en el que ya no tenga miedo de hacer las cosas proyectadas por tanto tiempo, simplemente porque le faltaba valor y coraje para emprenderlas?  ¿Quién no espera tener más entusiasmo para realizar con alegría las tareas de cada día, para arriesgarse a amar más profundamente a Dios y a los hermanos, sin condiciones ni vacilaciones? ¿Quién no desea estar mucho más inspirado y ser mucho más dinámico y creativo en la vida? Hoy es e l día en que esto puede comenzar a suceder, porque hoy es Pentecostés, el día del Espíritu, el día en que el viento celestial huracanado renueva nuestro amor, el día en que el fuego divino nos trae alegría y libertad, el día del Espíritu Santo.  Que Jesús, el Señor, aliente su Espíritu sobre nosotros e inflame nuestros corazones con su luz y con su vida.

Nos resultan familiares los vientos, las tormentas y los huracanes, que sacuden casas y arrancan árboles de cuajo.  Hoy celebramos la acción de otro viento misterioso, que unas veces se presenta poderoso y tempestuoso sin ser destructor y otras veces se muestra suave y refrescante como dulce brisa reconfortante.  Es el Espíritu, el aliento de Dios, el Espíritu Santo que irrumpe y sopla.  ¿De dónde viene este Espíritu alentador?  ¿A dónde va; y a dónde nos dirige?  Es el Espíritu poderoso de Dios, tormenta divina de amor y valentía; Espíritu creativo, renovador, “inspirador”, que quiere realizar con nosotros un nuevo Pentecostés.

Ojalá que hoy, en esta celebración, el Espíritu Santo de Dios traiga aire fresco a nuestros corazones, renueve nuestra fe y haga crecer visiblemente nuestro amor.

SALUDO

Todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

Que todos ustedes reciban el Espíritu Santo y que Él esté siempre con ustedes.  R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

Nosotros, tantas veces, no hemos utilizado los dones maravillosos que el Espíritu Santo continuamente nos ofrece.

Pidámosle a Dios que nos perdone bondadosamente y que abra nuestros corazones a los dones del mismo Espíritu.  (Pausa)

•      Señor Jesús, alienta tu Espíritu sobre nosotros que nos quiere impulsar a entendernos y acogernos, a apreciarnos y a apoyarnos mutuamente. Señor, ten piedad.  R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, alienta tu Espíritu sobre nosotros que quiere unirnos en un mismo amor. Haz que ese amor sea inventivo y creador.  R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, alienta tu Espíritu sobre nosotros para que nos libere de todos los miedos que nos paralizan y para que nos mueva a servir con alegría a Dios y a los hermanos.  R/ Señor, ten piedad.

Por tu gran bondad, Señor, perdona nuestros pecados, ábrenos al Espíritu de vida y amor y llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

LECTURAS

Hechos 2, 1-11: Estruendo que avanza como un huracán, lengüetas de fuego, distintos idiomas… estas han sido las portentosas señales descriptivas del primer Pentecostés cristiano… Es el poderoso Espíritu de Dios que irrumpe en el mundo para unir a la humanidad dividida en una nueva comunidad…

Salmo 103: El Señor crea y renueva todo con su aliento… Sus obras son mi alegría, le escribo poemas y canto para Él…

Romanos 8, 8-17: Hay gente que está dominada por los apetitos del cuerpo y cuyo destino es la muerte… Esto no agrada a Dios… Nosotros, en cambio sabemos que el Espíritu de Jesús es resurrección y vida y nos hace hijos de Dios a quien podemos llamar “Abba”, y nos convierte en sus herederos… Por eso, Pablo nos invita a dejarnos conducir por este Espíritu…

Juan 14, 15-16. 23b-26:

Al igual que los apóstoles, también nosotros hemos recibido el mandato de cumplir los mandamientos de Jesús por amor y de mantenernos fieles a su mensaje dejándonos guiar e instruir por el Espíritu que Jesús nos enviará…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Roguemos a Dios Padre que derrame sobre nosotros y sobre el mundo entero el Espíritu de audacia y de unidad. Y digámosle: “Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra”.

1.     Sobre las iglesias locales esparcidas por toda la tierra, sobre las comunidades con mil rostros, sobre los cristianos diseminados por todo el ancho mundo, Señor: derrama tu Espíritu.  R/ Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

2.     Sobre el Papa y demás líderes de las Iglesias, sobre obispos y sobre pastores, sobre todos aquellos que tienen un ministerio de servicio, Señor: derrama tu Espíritu.

R/ Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

3.     Sobre los cristianos perseguidos por su fe, sobre los que dudan, vacilan o flaquean, sobre todos los que buscan a Dios y esperan al Espíritu Consolador, Señor: derrama tu Espíritu.  R/ Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

4.     Sobre los que oprimen a sus hermanas y hermanos, sobre los que ostentan posiciones de poder, sobre los que son y se sienten marginados y esclavizados, y también sobre los que se sienten liberados y libres, Señor: derrama tu Espíritu.

R/ Que tu Santo Espíritu renueve la faz de la tierra.

5.     Sobre los que extienden y proclaman el evangelio, sobre aquellos cuya misión es perdonar pecados, sobre aquellos atrapados por los cepos de sus vicios y pasiones, Señor: derrama tu Espíritu.  R/ Que tu Santo Espíritu renueve la faz la tierra.

6.     Sobre todos los que estamos reunidos aquí, ahora, en tu nombre, sobre aquellos que han abandonado nuestra comunidad, sobre los nuevos bautizados en estos días pascuales, Señor: derrama tu Espíritu.  R/ Que tu Espíritu Santo renueve la faz de la tierra.

Celebrante: Por todos ellos te rogamos, Señor Dios nuestro. Envía tu Espíritu a cada uno de nosotros; que él nos inflame con su amor siempre, todos los días de nuestra vida, y por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

INVITACIÓN A RECITAR EL PADRENUESTRO

No podemos decir “Jesús es Señor” si no es por medio del Espíritu.

No podemos llamar “Padre” a Dios sino por el Espíritu, que clama desde lo más íntimo de nosotros.

Movidos por este Santo Espíritu, digamos ahora con total confianza la oración que Jesús mismo nos enseñó.  R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

El Espíritu y la Iglesia dicen: ¡Ven! Que cada uno que escucha responda: ¡Ven!

Que todos los que tienen sed vengan a beber.

Que todos los que quieran saciarse con el agua de vida la obtengan siempre como el mejor don.

Éste es Jesucristo glorioso y resucitado, cuyo Espíritu nos impulsa

a dar testimonio del amor de Dios.  R/ Señor, yo no soy digno…

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos:

En esta celebración Dios ha derramado de nuevo sobre nosotros el fuego vivo y el fuerte aliento del Espíritu.

Ojalá que este mismo Espíritu nos mueva a arriesgarnos con valentía en nuestro sincera y total entrega a Dios y a los hermanos.

Que él nos dé el valor para transformarnos a nosotros mismos y a la Iglesia que tanto amamos.

Que lleguemos a ser para todo el mundo signos vivientes de la presencia bondadosa de Dios.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe para siempre.  R/ Amén.

Podemos ir en paz y que el Espíritu Santo mantenga nuestros corazones ardiendo siempre con el amor de Dios y a los hermanos.  R/ Demos gracias a Dios.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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