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¿Qué hago si mis hijos están siempre pegados al smartphone?

Pbro. Alfonso Rocha Torres

Mis hijos están siempre pagados al smartphone, estamos desesperados”, es una frase recurrente entre los padres de familia. Cada vez más niños, niñas y adolescentes utilizan los teléfonos móviles de última generación para descargar música, ver vídeos, hacer las tareas escolares, participar en redes sociales y, sobre todo, comunicarse con amigos y familiares.

“Entre selfies y whatsapps” (Gedisa, 2018 Barcelona), es un libro donde se reúnen investigaciones de una veintena de universidades internacionales sobre el uso de las nuevas tecnologías en la infancia y adolescencia. Se trata de un análisis que puede ayudar a los padres y madres de hoy, en un mundo donde las personas nos relacionamos el entorno a través de internet, y los niños y niñas no son ajenos a esa realidad.

Los niños cada vez son más precoces en el uso de la tecnología, las estadísticas demuestran que a 7 años de edad empiezan a navegar en la red, a los 8 tienen su primer teléfono y a los 9, un smartphone. 

El libro en varias de sus páginas recomienda poner normas a los niños, lo que se necesita es educar y guiar a los menores. 

Valores, capacidades y sanos hábitos pueden reducir el abuso de la tecnología. Los datos señalan que es más frecuente el acoso cara a cara que el ciberbullying. Esto significa que la tecnología es solo un medio y, en cambio, la educación en familia y en la escuela llenan los días de los niños y niñas y los modelos positivos son más fuertes para evitar la violencia escolar y otros males.

Los expertos explican que la percepción de la persecución digital de la víctima es igualmente letal que si fuera de persona. El acoso y sus consecuencias nefastas no tienen distinción, duelen, crean inseguridad, causan malestar sea que se trate de redes sociales que se presente en el aula de clases. 

Existen algunos casos de suicidio en el mundo. Adolescentes que se suicidan por la vergüenza de la difusión de sus fotos privadas o por el acoso que estas imágenes generan. Los adolescentes exploran y se exponen a experiencias nocivas. Sin embargo, los expertos indican que el el sexting -el envío de mensajes sexuales – es una práctica más usual entre los adultos que en los adolescentes. 

Papa Francisco y los selfies

El Papa Francisco en más de una ocasión, especialmente narrando sus encuentros con los adolescentes y jóvenes, asegura que los jóvenes han perdido el gusto del contacto físico y las relaciones cara a cara. Jocosamente ha dicho que algunos jóvenes ya no le dan la mano, le dejan con ella estirada, sino que quieren la selfie: “Hoy no se puede concebir un joven sin hacer un selfie. ¿Lo vieron?…”.

Por eso, exhorta a los padres a tener un papel de guía en la vida de sus hijos para traerlos a la realidad de relaciones auténticas y satisfactorias emocionalmente. 

“Entre selfies y whatsapps” es una obra que expone los riesgos, pero también muestra de manera reactiva las ventajas del diálogo con los propios hijos y pasar tiempo con ellos,  incluso como alternativa al uso del smartphone y otras tecnologías (tabletas, portatiles, etc). Además invita a supervisar la actividad en la red, sin ser ogros de la privacidad de los chicos y las chicas.

Los hijos pueden preparar sus propias defensas para enfrentar cualquier problema o riesgo bajo la guía amorosa, constante y respetuosa de sus padres, madres y mayores.

Los buenos modales también se necesitan en las relaciones digitales. Por eso, se recomienda a los chicos y chicas no reenviar, o publicar, videos que puedan herir la sensibilidad de otros. Ellos tienen una oportunidad de ser buenos ciudadanos digitales, así como no debemos botar basura en las calles, tampoco podemos botar basura digital y desparramarla en las redes y en el mundo digital.

El libro también evidencia que la prevalencia de los infantes que han tenido acceso a contenidos dañinos, no llega de uno de cada tres.  “Entre selfies y whatsapps”, asimismo describe con rigor en cada capítulo el ciberbulling, el sexting, el contacto con desconocidos, el uso excesivo, la perspectiva de género, la gestión del desembarco de internet en la escuela o la labor de mediación de las familias, entre otros. 

Para determinar si el uso es excesivo depende de su interferencia en las actividades cotidianas, si descuidan sus estudios, dejan de salir a jugar con sus amigos, no hacen deporte, etc. Se trata de mantener una armonía y una existencia equilibrada.  

La media education ha siempre invitado a estimular el sentido crítico, antes que prohibir por prohibir y estimular sanos hábitos en el uso de la tecnología. Por ejemplo, una recomendación práctica es retirar la televisión y el computador de las habitaciones de los chichas y chicas y evitar de usar el smartphone a partir de las nueve de la noche, cuando el cerebro recibe estímulos que pueden alterar el sueño y el reposo.

El Papa Francisco invita a no usar aparatos durante las comidas en familia para facilitar la convivencia. La pedagogía enseña que los infantes aprenden siguiendo modelos y por imitación.

COMENTARIOS:    vivirenlapantalla@gmail.com

Acerca de Hugo Rodríguez

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