Home / Opinión / Coyuntura / Qué rápido pasa la vida

Qué rápido pasa la vida

El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente, aunque no pensemos en ello.

Román Ramírez Carrillo

Cuando tu pasado tiene ya irrelevancia, y tienes invisibilidad ante los otros, y ante el mundo, significa que estás anciano.

Envejecer es una lenta y lastimosa pérdida de humanidad. Falta la memoria, piel arrugada, falla de vista, incapacidad de movimiento, falta de apetito, y lentísimos pasos.

Para muchos, ser anciano es tener el futuro muerto. En estos tiempos de la globalización, los ancianos son un estorbo.

Éxitos en la edad dorada

Platón en sus Diálogos, establece que “la madurez comienza a los 60 años”. Un gran número de artistas, pintores, inventores, empresarios o deportistas que aparecerán en estas líneas empezaron a destacar en sus carreras a edades más bien maduras o tardías.

Don Miguel Hidalgo, por ejemplo, inicia la lucha por la independencia a sus 58 bien vividos años.

El Nobel, José Saramago, se conoció como escritor a los 60 años tras un intento a los 25, siendo su  primera novela: Tierra de pecado,  que se publicó en 1947 pero no tuvo éxito. Los siguientes veinte años no se dedicó a la literatura, porque él decía que sencillamente no tenía algo que decir y “cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar”. En 1982 con Memorial del Convento, empieza su consagración como escritor. La Academia Sueca le concedió el galardón a los  76 años, 16 años después de iniciar su obra literaria.

Compay Segundo, conoció el éxito a los 90 años. Este músico cubano triunfó tras la grabación de un documental que lo llevó al reconocimiento mundial y a sus múltiples giras.

El Cubismo de Pablo Picasso, tuvo pleno reconocimiento cuando él tenía 65 años, a mediados de los años 40, después de la Segunda Guerra Mundial.

Morgan Freeman, obtuvo su primera nominación al óscar a los 50 años, en 1987, y lo ganó a los 61 años, en 2004.

Miguel de Cervantes publica la primera parte del Quijote de la Mancha, a los 58 años.

Más allá de las canas y arrugas

El Papa Francisco sobre los ancianos, señala que “esta civilización seguirá adelante sólo si sabe respetar su sensatez y su sabiduría”

El adulto mayor tiene experiencias y vivencias que aportar a las nuevas generaciones. Las universidades pueden ser parte de la solución con programas de estudio participativos, para fortalecer lo que se llama el envejecimiento activo.

Los ancianos ven el mar, el cielo y las montañas con detenimiento, e imaginamos que piensan en los pendientes dejados, en Dios, en la trascendencia, en sus errores, en sus equivocaciones, y en el pasado que los hace vivir y soñar. Mi padre decía que la vida dura lo que el fuego de un cerillo.

Hace falta en nuestra sociedad una cultura de inclusión y respeto de las personas adultas mayores; abrir espacios para el intercambio generacional. Garantía de sus derechos humanos.

Hace falta que los ancianos estén presentes en la agenda pública del Estado de Jalisco con políticas, programas y presupuesto para su atención.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

De un “Yo” a un “Nosotros”

José Andrés Guzmán Soto El nosotros es un yo solidario. El estoico Estamos viviendo tiempos …