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San José, su figura en el arte.

Las primeras representaciones de san José datan de la época paleocristiana; lo representan como un hombre anciano, y normalmente aparece en escenas navideñas como la adoración o la natividad.

MONSERRAT  AYALA   RAZO

Hasta el ­final de la Edad Media, san José ocupaba en el arte un lugar secundario. Se han encontrado representaciones en algunas escenas de la vida de Jesús. Se debe a que, al principio, no se consideró de mayor importancia la misión que desempeñaba en la historia de la redención, centrada en la ­ gura de Jesús y de su madre.

A partir del siglo XVI, la teología comenzó a considerar la dignidad y santidad de este hombre como modelo de esposo, padre y hombre trabajador, debido en gran parte a la publicación de la “Suma de los dones de San José”, obra de Fray Isidoro de Isolano O.P. En este momento creció la devoción entre los ­ fieles y el arte comenzó a ensalzarlo.

SU DEVOCIÓN ENTRE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS

Santos como santa Teresa de Jesús y san Ignacio de Loyola contribuyeron a la difusión del culto a san José. Santa Teresa consagró a él el primer convento carmelita, en Ávila, y la mayoría de sus fundaciones posteriores. San Ignacio trató de difundir su culto hasta el punto de que los jesuitas tienen una capilla dedicada al santo en cada una de sus Iglesias. Las dos órdenes colaboraron a la difusión de la veneración a san José por Europa.

San José comenzó a ser celebrado por franciscanos y dominicos hasta que Gregorio XV proclamara su ­ esta para toda la Iglesia en el año 1621. Su popularidad entre los ­ eles fue aumentando, al igual que sus representaciones pictóricas enriqueciéndose con el paso del tiempo.

EN LA ICONOGRAFÍA CRISTIANA

Uno de los limitantes, al que los artistas se han enfrentado, es la poca información que ofrecen los evangelios de san Lucas y san Mateo, principales fuentes de la vida de san José.

Alrededor del año 1500, José empieza a figurar como protagonista. Su aspecto es de hombre anciano, de larga barba y rostro arrugado, por la necesidad de afianzar la doctrina de la virginidad de María. Desde este momento hasta el siglo XVIII coexistieron diferentes opiniones sobre cómo debía ser representado, y aparecen las primeras representaciones de san José como un hombre joven y fornido, enfatizando su papel de protector.

PARTICULARIDADES

En la Edad Media, empezó a intensi­ficar la devoción a la Sagrada Familia, gracias a las meditaciones franciscanas, pero hasta el siglo XVII, por influencia de los jesuitas, no se integrará la ­ gura de san José al ciclo mariano, como personaje de peso en las representaciones artísticas.

A partir del siglo XVI comienzan también a identi­ficarse ciertos atributos: la vara de almendro, símbolo de pureza y castidad, así como y las herramientas de carpintero.

A menudo se encuentran representaciones de San José con el niño en brazos, otras con su mano sobre el hombro del niño, como símbolo de su condición de maestro y conductor.

Representaciones del señor san José

Dentro de la iconografía cristiana, son varias las imágenes devocionales de san José que se tratan en el arte.

  • San José con el niño en brazos
  • El sueño de san José
  • La coronación de san José
  • La muerte de san José

Existen otras muchas escenas en las que se representa al santo que hacen referencia a pasajes evangélicos:

  • Los desposorios
  • La Natividad
  • La Epifanía
  • La huida a Egipto
  • La presentación de Jesús en el templo

Acerca de Monserrat Ayala Razo

Lic. en Periodismo por la Universidad de Guadalajara, Social Media Manager de la Oficina de Prensa del Arzobispado y Centro Católico de Comunicaciones, Reportera de Semanario

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