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Ser coadjutores, una encomienda con una misión especial

Saúl Iván Núñez Prado
3ro de Teología

Cada ciclo escolar algunos seminaristas de tercero y cuarto de Teología
reciben la encomienda de ser coadjutores de los jóvenes que están
iniciando su etapa en el Seminario Menor de Guadalajara, esto es, en los
grupos de Nivelación y los tres grados de la preparatoria. Los
coadjutores o los “coajus”, como suelen decir los muchachos del
Seminario Menor, tienen el encargo de ir guiando a los jóvenes en la
vida del Seminario, apoyando de este modo, a los principales
responsables de la formación integral de los mismos jóvenes, quienes
son el Sacerdote Prefecto y el Sacerdote Espiritual, el primero
encargado de la disciplina y el segundo, como su encargo lo dice, de
todo el ámbito espiritual de los formandos.
El total de seminaristas coadjutores son 10, repartidos en los diferentes
grupos, 4 en primero de preparatoria, 2 en segundo, 2 en tercero y los
últimos 2, en el grupo de nivelación.

¿Cuál es la labor de los coadjutores?

Los coadjutores designados siguen estudiando el año de Teología en el
que se encuentren, ya sea tercero o cuarto de Teología, por lo tanto, por
las mañanas se trasladan al Seminario Mayor para recibir clases y,
terminadas éstas, se trasladan nuevamente al Seminario Menor, ─donde
los jóvenes también ya recibieron sus materias asignadas─, para seguir
acompañando el proceso vocacional de los seminaristas menores,
orando, comiendo y haciendo deporte con ellos, así como
acompañándoles en el estudio y en las diversas actividades.
En este ciclo escolar 2021-2022 han sido elegidos 7 alumnos de tercero
de Teología y 3 de cuarto de Teología, y las actividades ya han iniciado,
segundo y tercero de preparatoria han ido ya a sus llamadas
“Vacaciones de comunidad” en los pueblos de Atemajac de Brizuela y
Temastián, respectivamente, durante el mes de julio; mientras que los alumnos de primer ingreso, como primero de preparatoria y Nivelación,
han tenido sus cursos respectivos de regularización y Pre-nivelación,
durante los primeros días del mes de agosto.

Nutrirse mutuamente

Dos compañeros nos comparten lo que hasta ahora han experimentado
como coadjutores de primero de Prepa y de Nivelación. Alfonso Salazar,
nos externa que “es una experiencia que implica responsabilidad y
mucho compromiso, pero también implica gratitud, de ver cómo los
muchachos poco a poco se van forjando en la disciplina, de la oración,
del encuentro con sus demás compañeros, compartiendo nosotros una
misma vocación con ellos, quienes desde una temprana edad han
respondido al llamado que Dios les ha hecho, ayudándome a que mi
propia vocación se revitalice. Se han compartido grandes experiencias,
desde el levanto, el deporte, la oración, las comidas, y ver su alegría es
lo que hace que me reencuentre conmigo mismo y con Dios, para seguir
adelante, comprometiéndome con mi vocación”.
Por su parte, Daniel Moreno, coadjutor de nivelación, nos comparte que
él “escuchaba cómo era la experiencia de los anteriores coadjutores, que
sería pesado, pero estaba dispuesto a echarle todas las ganas. Ahora
que soy coadjutor, pienso que lo más complicado es encontrar el
equilibrio entre ser acompañante del camino, y al mismo tiempo un
guía, en donde también haya una buena relación con ellos. Estoy
contento, me ha gustado, espero que lo que venga en cada día, ponerle
todas las ganas y seguir confiando en Dios, que si me puso aquí, es
porque sabe que puedo con tan grande tarea.

“Recuerdo muy bien a los que fueron mis coadjutores, me
transmitieron cosas muy positivas, y por ello ahora siento
responsabilidad de hacer las cosas bien, por los muchachos y por
Dios, haciendo un buen equipo con todos los sacerdotes y los
demás coadjutores”.

De este modo, los seminaristas mayores tienen la oportunidad de
acompañar a los más chicos del Seminario, para seguir compartiendo la
fe y la vocación, mientras también se siguen formando para ser esos sanos, santos y sabios sacerdotes, que nuestra Iglesia necesita, ¡pidamos por cada uno de ellos!

Acerca de Miroslava Flores Torres

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