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Una gran celebración no se improvisa

Juan Jesús Espinosa Pascoe
3° de filosofía

Cuando celebramos algo importante en nuestra vida nos preparamos con anticipación y esmero. Pienso, por ejemplo, en una fiesta de XV años, donde la familia de la quinceañera comienza a ahorrar desde muchos meses atrás, se compra el vestido, se busca el salón de eventos, se escogen los chambelanes, se ensaya el vals, se realiza la sesión fotográfica, en fin, es un momento especial y deseamos que sea inolvidable, y es que, más allá de todos estos preparativos, en el fondo se celebra la vida, la familia, la unidad, el amor…

Digo todo lo anterior porque, en el marco de un año jubilar vocacional, seguimos celebrando que nuestro seminario ha cumplido ya 325 años. El domingo pasado, en algunas parroquias de nuestra diócesis, recién festejamos el Día del Seminario, y el próximo 27 de marzo lo estaremos haciendo en las parroquias faltantes.

Quizá estés acostumbrado a que año con año, durante el mes de marzo, un seminarista visite tu parroquia insistiendo en la importancia de que hagamos oración por las vocaciones sacerdotales y del apoyo económico que necesita el Seminario, seguramente ya tengas tu propia colección de “estampitas” del Día del Seminario o recuerdes uno que otro cartel con la frase: A ti te digo, ven y sígueme. Sin embargo, ¿te has preguntado cómo se lleva a cabo la preparación de un evento como este?

El Día del Seminario no se improvisa, al tratarse de una celebración tan importante es necesario alistarlo todo con bastante tiempo de anticipación, y es precisamente de lo que les quiero hablar en esta ocasión, pues ya desde el año pasado durante el mes de julio comenzamos con los preparativos: grabamos el spot vocacional que se comparte en redes sociales, organizamos la escaleta para el “Semitón” (maratón de contenido sobre el seminario que se transmite en María Visión), escogemos un lema vocacional, la imagen para el cartel promocional y el diseño de la estampita con la oración por las vocaciones sacerdotales, entre algunas otras cosas.

Todo este trabajo es realizado por el grupo de seminaristas que conforman “Depacom” (Departamento de Pastoral de la Comunicación), se trata de un cargo dentro del seminario en donde participan integrantes de los diversos grados de formación y se dedican a promover todo lo relacionado al Seminario a través de los medios de comunicación: redes sociales, prensa escrita, podcast, televisión, etc.

De hecho, los últimos tres años he tenido la oportunidad de apoyar en la organización de la campaña para el Día del Seminario, se trata de un arduo trabajo que requiere de paciencia, pues los frutos de nuestro esfuerzo tardan meses en llegar, sin embargo, al iniciar la jornada de oración por las vocaciones sacerdotales y las distintas actividades de promoción vocacional, resulta muy gratificante darse cuenta que tanto esmero ha valido la pena.

Todo el contenido que preparamos está hecho especialmente para ustedes, pues queremos compartirles un poco de lo mucho que nos dan generosamente, el corazón de la Diócesis late por ustedes, y desde el Seminario de Guadalajara les agradecemos muy sinceramente.

El Día del Seminario es una celebración de gran alegría para todos nosotros, las familias y las comunidades parroquiales juegan un papel muy importante en la promoción vocacional, los sacerdotes se forman gracias a la oración y la ayuda de toda la Iglesia.

No dejemos de apoyar a nuestro seminario, sigamos orando a Dios por los seminaristas y sacerdotes, y dentro de nuestras posibilidades, apoyemos también materialmente en una obra tan loable: la formación de los futuros sacerdotes.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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