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“¡Y dejándolo todo, lo siguieron!”

Sem. Carlos Humberto Ruiz Flores, 3º de Teología

Querido lectores, nos encontramos llenos de gozo y jubilo pues la alegría de la Pascua no ha terminado con el tiempo pascual, al contrario, se sigue manifestando en la Iglesia santa de Dios, pues el pasado Pentecostés hemos sido testigos de los dones y frutos del Espíritu Santo que se han derramado en los 70 nuevos presbíteros y 7 diáconos para nuestra Iglesia de Guadalajara. Sin duda ha sido ya el tiempo de la cosecha, es decir, de recoger los frutos abundantes de 77 jóvenes que libremente han decidido responder generosamente al llamado de Cristo el buen pastor, que los ha elegido para estar con él y para enviarlos a predicar el Evangelio, haciendo presente la misericordia de Dios en el mundo.

Es sin duda un tiempo oportuno para darle gracias a nuestro buen Padre Dios, pues estos sacerdotes diocesanos y religiosos, son fruto de la gracia y la misericordia de Dios. Nuestra comunidad del Seminario de Guadalajara nos encontramos completamente llenos de alegría de ver cómo nuestros hermanos mayores hoy se han convertido en nuestros pastores y guías, y que con su ejemplo y su testimonio nos impulsan también a seguir siendo generosos en nuestro llamado para con Dios y para con su pueblo, pues seguimos caminando hacia el futuro ministerio sacerdotal.

En efecto, 6 de nuestros hermanos seminaristas de 4to de teología recibieron el diaconado, haciéndose los más pequeños y los servidores de todos, mientras que 67 de nuestros hermanos diáconos de 5to de teología fueron ordenados presbíteros, para la cura de las almas y la santificación del pueblo de Dios, todos ellos en compañía de algunos otros religiosos que también fueron ordenados por nuestro rector y arzobispo, Don José Fco. Cardenal Robles Ortega, en total 7 diáconos y 70 presbíteros.

 Sin lugar a duda, un acontecimiento histórico para nuestra Iglesia diocesana y para nuestro Seminario, en el marco del Año Jubilar Vocacional por los 325 años de fundación.

Con gran alegría y entusiasmo participamos todos los seminaristas, mayores y menores de esta solemne celebración eucarística de ordenaciones diaconales y presbiterales que se desarrolló durante tres días en el ya conocido Santuario de los Mártires Mexicanos de Cristo Rey, lo cual implicó mayor esfuerzo y dedicación para recibirlos a ustedes, familiares, amigos, bienhechores y todo el pueblo fiel. Fue aquí donde vimos reflejado el arduo camino de esfuerzo y empeño de quienes dejando todo y muriendo al mundo han decidido dar un sí generoso y alegre al Señor Jesucristo para servir a todos. Es aquí donde podemos ver cosechado el fruto del gran semillero de vocaciones.

Fue emocionante ver amigos y compañeros, que coincidieron con nosotros en las aulas, los talleres, los cargos, las misiones, los apostolados, los pasillos y la capilla, hoy convertidos en sacerdotes para siempre, ministros de paz, de misericordia y de justicia, y que como anteriormente nos recibieron en el Seminario, en unos años más serán quienes nos reciban en el presbiterio.

El Seminario de Guadalajara, padres formadores y seminaristas, queremos agradecer a todos ustedes, fieles de nuestra Iglesia de Guadalajara, por el apoyo incondicional y siempre generoso. Gracias por ser nuestros bienhechores espirituales y materiales, gracias por creer en nosotros y en el proyecto de Cristo que nos ha escogido para estar con Él y después ser enviados a predicar la Buena Noticia. Deseamos para ustedes la bendición de Dios y que no se olviden de pedir siempre al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos, porque la cosecha es mucha y aún faltan muchos operarios. Y sepan ustedes que cuentan siempre con nuestra oración.

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