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Ante los miedos digamos sí a la vida

Sergio Padilla Moreno

Una de las arias de ópera más famosas es la que canta el personaje de Mario Cavaradossi en el tercer acto de la ópera Tosca de Giacomo Puccini, conocida como E lucevan le stelle (Y brillaban las estrellas), quien ante la inminencia de su fusilamiento por causas políticas declara al final: ¡Nunca antes amé tanto la vida! Es hasta el inminente miedo a la muerte que se le revelaba, de súbito, la belleza misma de la vida, con todos sus detalles y momentos.

¿En dónde estamos viviendo?

Esto nos recuerda que uno de los males que padecemos hoy en día, en medio de la crisis sanitaria, social, política, económica y cultural en la que estamos, es que hemos perdido la capacidad de vivir con plenitud la densidad de cada momento, pues como bien lo enseñó el jesuita Anthony de Mello, el ser humano vive frecuentemente atrapado en el pasado -con sus sentimientos de culpa y resentimientos-, o vive con mucho miedos ante un futuro que todavía no es; pero la dramática realidad es que no sabemos estar plenamente en el presente.

Los tiempos que corren, con sus luces y sombras, seguramente nos ponen de cara a lo que pensamos, intuimos o aseguramos que vendrá en los siguientes meses, siendo que para muchos el color del futuro se sigue tiñendo de incertidumbres, amenazas y miedos.

Reconocer y enfrentar

El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribió:

“Los que trabajan tiene miedo a perder el trabajo; los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo a caminar, y los peatones tienen miedo a ser atropellados. La democracia tiene miedo a recordar, y el lenguaje tiene miedo a decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas. Las armas tienen miedo a la falta de guerras. Miedo de la mujer a la violencia del hombre, y miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

Es tiempo, sin dudas, de miedo y dificultad de vivir en el presente y eso complica ver el futuro con esperanza. Y reconocerlo es parte del camino para enfrentarlo y no vivir atrapados en él, pues más allá de la incomodidad y ansiedad que provoca, también afecta nuestro metabolismo y, por ende, nuestra salud.

No tengamos miedo, tengamos fe

Como creyentes estamos llamados a ver nuestros miedos con los ojos de Jesús de Nazaret, quien también tuvo miedos, pero que encontró la paz y la fortaleza ante ellos sabiéndose en las manos de su Padre. En Mateo 6:25 nos dice Jesús: “Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa?” En diversos pasajes de los evangelios Jesús dice con total autoridad: “No tengan miedo” (Mt 10, 26-31; Mc 4,35-41; Lc 24, 38).

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

E Luccevan Le Stelle. Ópera Tosca

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