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Armonía y vida Vs caos y muerte

Sergio Padilla Moreno

En la Autobiografía de Ignacio de Loyola (recogida por el P. Luis Gonçalves da Câmara entre 1553 y 1555), el santo de origen vasco comparte que: “estando un día rezando en las gradas del mesmo monasterio las Horas de Nuestra Señora, se le empezó a elevar el entendimiento, como que veía la Santísima Trinidad en figura de tres teclas, y esto con tantas lágrimas y tantos sollozos, que no se podía valer.” Respecto a esta manera como Ignacio refiere su experiencia, el jesuita Rogelio García Mateo comenta que “de un modo gráfico Ignacio afirma que veía la Santísima Trinidad en figura de tres teclas de un órgano, unidad de melodía y diferencia de tonos, que, expresado teológicamente, significaría unidad de la naturaleza divina en la diversidad de las tres personas.” La visión de Ignacio, sin dejar de ser difícil de expresar al intentar poner palabras a una experiencia tan profunda, nos pone de cara a la importancia de la armonía, ya sea en el mismo Dios, el universo, la naturaleza, la vida y la convivencia humana.

Hace unos días, el P. Pedro Miguel Lamet SJ, compartió en sus redes un texto titulado “Soy armonía”, donde recordaba la enseñanza de Pitágoras, el filósofo y matemático de Samos: “Si se os pregunta ¿en qué consiste la salud?, decid: en la armonía. ¿Y la virtud?, en la armonía. ¿Y lo bueno?, en la armonía. ¿Y lo bello?, en la armonía. ¿Y qué es Dios? Responded aún: la armonía. La armonía es el alma del mundo. Dios es el orden, la armonía, por lo que existe y se conserva el Universo.” Parece que hoy nos viene bien recordar, con cierta urgencia, que la armonía es vital en la salud, la ecología, la sociedad, etcétera. La enfermedad viene cuando el equilibrio armónico de los elementos que configuran un organismo se rompe. El colapso de un ecosistema sobreviene cuando se quebranta la armonía que lo sostiene. La paz social se derrumba cuando, por egoísmo, se pierde la armonía entre las personas y se deriva en el caos. Nuestra relación con Dios se rompe cuando dejamos de conectarnos con la Fuente de la Vida. Y cuando todas estas armonías se quiebran, se rompen o se pierden, sobreviene el caos y, con ello, la enfermedad, la corrupción, la muerte…

En la música, la armonía es una de las claves que la hacen posible, pues consiste en que la concurrencia de los diversos sonidos emitidos por distintos instrumentos o voces, al mismo tiempo, produzca un sonido enriquecido que sea bello. La armonía musical tiene entonces principios y reglas, por lo que en caso de que un músico dentro de una orquesta no tenga bien afinado su instrumento, no entre a tiempo o no ejecute un pasaje que le corresponde, se romperá la armonía del conjunto y aquello sonará caótico y feo.

Hoy parece que la gran orquesta de la sociedad humana está cada vez más lejos de la armonía y eso quebranta la convivencia, nuestra salud y la naturaleza. ¿Qué queremos? ¿Armonía en cooperación con los demás y vida? ¿Caos derivado del egoísmo y muerte? Nos toca decidir con urgencia.  

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Ritmo, Melodía, Armonia y Metrica (Teoria Musical)

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Esmeralda Santillán

    totalmente de acuerdo