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¡Feliz cumpleaños Richard Wagner!

Sergio Padilla Moreno

El pasado viernes 22 de mayo se cumplió un aniversario más del nacimiento del compositor alemán Richard Wagner (1813-1883), uno de los músicos más poderosos e influyentes en la historia de la música. No se puede entender el arte operístico y de la orquestación si prescindimos de este hombre poseedor de un enorme talento artístico, pero quien también ha estado envuelto en la polémica por algunas de sus posturas filosóficas y antisemitas. Musicalmente hablando, el compositor nacido en Leipzig creo fundamentalmente obras operísticas, aunque también hay algunas obras orquestales y canciones. La cantidad de sus óperas apenas supera la docena, pero cada una de ellas, especialmente las compuestas en su madurez, son monumentales obras maestras. Wagner es reconocido por llevar el arte operístico a nuevos paradigmas estéticos respecto a los cánones de la ópera italiana que dominaron en Europa durante siglo y medio, pues él planteó lo que se llamó la “obra de arte total” (Gesamtkunstwerk), donde concurren, en perfecta articulación, música, poesía, teatro, danza, escultura y pintura. En las óperas de Wagner el fundamento no está puesto exclusivamente en la voz y en el lucimiento de los cantantes, sino en la totalidad del drama representado en escena. Este concepto lo llevó a plenitud en su tetralogía llamada “El anillo de los nibelungos”, que consta de cuatro grandes óperas que se encadenan una a otra: El oro del Rhin, Las Valquirias, Sigfrido y el Ocaso de los dioses. De hecho, el propio Wagner diseñó lo que sería el teatro de ópera para su tetralogía en Bayreuth, Alemania. La innovación que implicó ese teatro se basó en la perfecta isóptica que se lograba respecto a los tradicionales teatros italianos, así como la colocación de la orquesta en un foso donde el público no la pudiera ver.

Desde la perspectiva religiosa hay un par óperas que tocan aspectos que tienen que ver con el cristianismo. La primera de ella es Tannhäuser, estrenada en 1845, donde algunos de los temas tratados en la ópera hablan de la lucha moral entre el bien y el mal, así como la redención a través del amor. La otra ópera es Parsifal, estrenada en 1882, donde Wagner incorpora en sus temas la inocencia, el pecado, la culpa y la redención, siendo esencial la presencia del Santo Grial en la trama. Precisamente por el manejo de estos temas de tipo religioso, el filósofo alemán Federico Nietzsche terminó por rechazar al compositor al que una vez admiró. Es un hecho: Wagner no nos deja indiferentes con su música y podemos discrepar con algunas de sus ideas radicales de tipo filosófico, pero es un músico al que vale la pena conocer y apreciar. Escuchar los preludios y oberturas de sus óperas es un buen comienzo.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara padilla@iteso.mx               

Richard Wagner – El Holandés Errante (Obertura)

Acerca de Hugo Rodríguez

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