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Fray Antonio Alcalde, en las piedras y el espíritu de Guadalajara

Sergio Padilla Moreno

Hace unos días se cumplieron los 250 años de que llegó Fray Antonio Alcalde y Barriga (1701-1792) a estas tierras tapatías, una de las personas que es casi obligado conocer y reconocer como un signo del paso de Dios que dejó honda impronta en esta ciudad. El 14 de diciembre de 1771 este ilustre y septuagenario hombre se hizo cargo de la diócesis de Guadalajara de la entonces Nueva Galicia, la cual formaba parte del virreinato de la Nueva España.

Más allá de los discursos y pompas oficiales, así como de los seminarios que se hicieron en recientes semanas, como fue el caso del interesante ciclo de conferencias que se presentaron en el Colegio de Jalisco, considero que el mejor homenaje que le podemos hacer a este hombre pasa por tres etapas: conocer su biografía, tocar las piedras de las obras que él forjó en esta ciudad y dejarnos animar por su ejemplo de vida.

GRAN BIBLIOGRAFIA Respecto a la primera etapa donde es necesario conocer su vida, afortunadamente se puede tener acceso a biografías de distintas características. Si se quiere conocer de primera mano los rasgos de su vida se puede recurrir a varias páginas disponibles en la red. Si se busca una aproximación más amplia y desde diversas perspectivas se pueden buscar varias de las obras, artículos y conferencias del P. Tomás de Híjar, quien, sin duda, es una de las voces más autorizadas e ilustradas para hablar de Fray Antonio  Alcalde. Otra obra que vale la pena, más por su detallada perspectiva histórica, es el libro Noticias del fraile de la calavera, de la Dra. Laura Castro Golarte.

UN RECORRIDO PARA CONOCER SUS OBRAS

La otra etapa para acceder a Alcalde es conocer y, literalmente, tocar varias de las construcciones que nos legó para la posteridad a los habitantes de esta ciudad. Comenzaría por el Santuario de Guadalupe, luego el actual albergue Fray Antonio Alcalde, para después visitar el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara. Como punto final se puede visitar la placa que recuerda el lugar donde se fundó la Real Universidad de Guadalajara a un costado de la actual Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, no sin antes pasar por la Catedral Metropolitana y su Sagrario el cuál Alcalde promovió su construcción aunque ya no alcanzó a verlo.

El actual periodo vacacional es propicio para hacer este recorrido y disfrutar sus obras. Pero más allá de la biografía y obra de Alcalde, lo más importante es dejarnos confrontar y animar por su espíritu, pues fue un hombre que, en los casi 21 años que ejerció como pastor, dejó constancia de un profundo amor al prójimo, especialmente a los más necesitados (Cfr. Mateo 25, 31-46), pues trabajó arduamente por la educación, la salud, el trabajo y el cuidado espiritual de la comunidad a él encomendada.

Este hombre estudioso pero humilde, que hacía constante discernimiento, que vivía hondamente los sacramentos y la oración, es un claro ejemplo para obispos, presbíteros, diáconos y laicos. Ojalá que pronto lo veamos en los altares.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx


Fray Antonio Alcalde en las piedras y el espíritu de Guadalajara

Acerca de Hugo Rodríguez

Reportero y Community Manager en Arquimedios Guadalajara. | Ciencias de la Comunicación y Administración de la Mercadotecnia. | Periodismo Deportivo. | Locutor en Valora Radio y Radio María. | Reportero y Columnista en TR Fútbol.

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