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La mirada de Debussy

Sergio Padilla Moreno

El próximo jueves 22 de agosto estaremos recordando el nacimiento del compositor francés Claude A. Debussy (1862-1918), considerado uno de los compositores más influyentes en la historia de la música.  El arte musical del siglo XX no se puede entender sino a partir de las propuestas estéticas revolucionarias de este autor. Son muchos los rasgos que podríamos mencionar de la propuesta artística de Debussy, pero me quiero centrar en el modo en que contempló la naturaleza a través de su música. Cuando el filósofo español Eugenio Trías habla de este compositor en su libro “El canto de las sirenas”, dice: “La naturaleza halla su forma de arte más congenial en la música. Mucho más que en la poesía y en el drama, o en la pintura y en la arquitectura. Y es que la música, en virtud de la imaginación, permite retroceder de las formas cristalizadas de los entes, que imitan o mimetizan los pintores o los poetas, hasta los fenómenos originarios: verdaderas primicias de lo que hay. El arte de las transiciones […] halla ahora, en este músico congénere y connatural con las nubes, o con los más imperceptibles cambios atmosféricos de sentido, de colorido, de emoción, su principal punto de apoyo.”

Más allá del innegable desarrollo de la técnica musical que llevaron a Debussy a encontrar un nuevo modo de hacer música, lo que llama la atención es su capacidad de mirar la realidad de manera diferente y profunda. Es por eso que me atrevería a decir que el compositor francés desarrolló lo que humanamente se necesita para propiciar la “mística de ojos abiertos”, la cual es explicada por el jesuita Javier Melloni como “llenarse de luz para iluminar con esa luz la realidad que se ve. ¿Qué es lo que ven unos ojos abiertos por la experiencia interior? Perciben Presencia donde la mirada ordinaria sólo vive la ausencia y captan la interconexión de todo donde la mirada ordinaria sólo ve fragmentación y caos.”

Escuchemos entonces a Debussy y hagamos el ejercicio de aprender a ver la realidad con esos matices que nos son escondidos por nuestros prejuicios, ideologías, miedos o por la manipulación a la que somos sometidos subrepticiamente por muchos medios de comunicación y las redes sociales. Dice el jesuita Benjamín González Buelta: “Existe otra dimensión de la realidad. En lo más hondo de todo lo que existe, debajo de las etiquetas, de las cáscaras, de la piel, trabaja constantemente el Espíritu de Dios haciendo nuevas todas las cosas desde dentro, no desde la seducción, sino desde una llamada a la libertad, no desde el consumo de productos con marcas de calidad que prometen la dicha y el prestigio social, sino desde la propuesta de elaborar nuevas realidades que responden a las necesidades más hondas del ser humano.”

padilla@iteso.mx

Kathia Buniatishvili – Claude Debussy: Clair de lune

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