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Réquiem por México

Sergio Padilla Moreno

Al momento de escribir estas líneas, una vez más, un embotamiento, dolor y confusión me nubla la mente, el corazón y las entrañas. Y es que, en los últimos días, como ha sido en los últimos años, hemos sido testigos de hasta dónde llega, ya de manera cotidiana, la barbarie de seres humanos, si es que puede llamárseles así, en contra de todo tipo de personas a quienes les ha sido arrebatado de manera violenta, injusta e inhumana, el don más preciado de Dios: ¡LA VIDA!

Ante la dolorosa cultura de la muerte

A los muertos en el derrumbe del tramo de la Línea 12 del Metro en la Ciudad de México, obra marcada por la corrupción, se une el asesinato de los hermanos José Alberto, Luis Ángel y Ana Karen González Moreno, así como las muertes y desapariciones de cientos, miles de personas cuyos nombres quedan inscritos en las efímeras páginas de los periódicos y las redes sociales, pero de manera permanente en la profundidad del corazón destrozado de quienes los amaron. Y no podemos olvidar, en este contexto de cultura de la muerte, el enésimo incendio en el bosque de La Primavera, la preocupante escasez de agua, etcétera.

Y no sólo es la atrocidad de la muerte de estas personas y de muchos miles de personas que a diario son desaparecidas y asesinadas en México, sino las mezquinas reacciones que estas tragedias provocan en muchas personas que habitamos este país.

Se siente coraje y desasosiego por la manera como las autoridades gubernamentales, de todos los niveles, minimizan los temas, echan culpas a otros y controlan la información para no perder imagen y poder.

Mismo coraje e indignación provoca la reacción de grupos políticos y poderes fácticos, que son oposición a los gobiernos en turno, y que aprovechan estas tragedias para politizar el tema, sin que de fondo realmente les importen las víctimas, cuando ellos mismos no fueron eficientes ni autocríticos al momento de ejercer el poder.

Del desasosiego a la esperanza

Una vez más vuelvo a preguntar ¿cómo posicionarnos como creyentes ante esta cultura de la muerte? Vienen a mi mente el inicio de la Constitución Pastoral Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.” Hoy se sienten principalmente las tristezas y las angustias, pero el documento habla de gozos y, sobre todo, esperanzas, mismas que habrá que encender en nuestros corazones para llevarlas con acciones precisas a la reconstrucción del tejido social.

El mal moral es creación humana, y es deber de los seres humanos conocerlo, confrontarlo y revertirlo.

Hablar de arte en este momento es difícil, pero en homenaje a las víctimas en este país, especialmente de Jalisco, propongo escuchar la Lacrimosa de la misa de Réquiem de Mozart.

Mozart – Lacrimosa (Traducida)

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

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