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Casa común: tesoro en destrucción

Karime Ramos Godoy

Como duele la impotencia, duele ver la necedad imperar, el interés económico efímero y egoísta ganar terreno sobre la subsistencia de la vida.

La quema descontrolada que sufre la región amazónica es la muestra de uno de los más graves pecados y faltas éticas de nuestros días. ¿Qué no nos damos cuenta que al quemar dicha zona o no hacer nada por evitarlo nos estamos restando años de vida?

Podremos sentir furia contra el gobierno y las autoridades de dicho país, pero, la realidad es, que TODOS somos responsable, sí, nosotros aquí, en Guadalajara, también somos responsables de este daño irreversible a nuestro planeta.

Todo lo que hacemos deja una huella y nuestros modos de consumo, estilo de vida, y hasta el modo de “ignorar” las noticias “porque nos hacen sentir mal o nos deprimen” es una decisión de la que debemos hacernos responsables y que repercute en la deteriorada situación ambiental que vivimos.

Lo he dicho antes, es momento de ser radicales, de dejar de tratarnos con tanta condescendencia y entrar en el modo de “supervivencia” ya nos encontramos en ese punto, lo que tanto nos aterroriza de películas futuristas catastrofistas ya está sucediendo.  Para frenarlo hay que ser fuertes y tajantes, sin ser blanditos con nuestros deseos. El daño nos lo hacemos si no dejamos de contaminar, si seguimos consumiendo desmedidamente y si no paramos con acciones colectivas las decisiones tomadas por empresarios y gobiernos con vendas en los ojos.

Neguémonos al consumismo, neguémonos a las opiniones vacías de personas que sólo buscan beneficios económicos que son perecederos; sumémonos a más y más causas que cuidan del planeta, que utilizan productos más naturales, duraderos, que nos responsabilizan de la vida de nuestra Casa Común y de la vida de los demás seres humanos y criaturas con quienes la compartimos.

“La verdadera riqueza de una nación reside en los recursos de la Tierra – suelo, agua, bosques, minerales y vida silvestre.”  (Rachel Carson)

Cuidemos la verdadera riqueza, que nos fue dada por Dios, alejémonos de las “modas “ de las “riquezas “ que nos dicta el hombre, porque esas, son fachada y máscara de destrucción de la verdad y lo bueno, la verdadera evolución construye no destruye.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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