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CUANDO LA DIGITALIZACIÓN NO ES SUFICIENTE

A la par de las filas que se ordenan al exterior del Auditorio Benito Juárez, en donde miles de ciudadanos esperan sus respectivas dosis de la vacuna contra la COVID- 19, se erigen también otras, también bastante largas, con personas que buscan imprimir los documentos necesarios para su pinchazo.

Sin embargo, los puestos al rededor sirven no solo para fotocopiar documentos, sino que quienes los atienden, en su mayoría jóvenes, terminan también asesorando y educando a los clientes que aún parecen un poco confundidos en lo que respecta a los pasos para agendar una cita.

Y es que si bien en México se optó rápidamente por el empleo de diferentes estrategias digitales para poder asegurar la operatividad, no solo de las campañas de vacunación, sino de los diferentes servicios que hasta antes del aislamiento podían ser fácilmente realizados cara a cara, la realidad es que el 28% de los ciudadanos de nuestro país siguen sin tener acceso a internet, ni tampoco cuentan con los conocimientos necesarios para poder emplear este tipo de medios eficientemente (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, ENDUTIH, 2020).

(Subtítulo) ANALFABETAS DEL SIGLO XXI

El término alfabetización digital se refiere al proceso de aprendizaje mediante el cual los individuos se familiarizan con los códigos y herramientas propias de los medios virtuales, al mismo tiempo que desarrollan las aptitudes necesarias para poder usarlas de una manera significativa y adaptativa ante los escenarios tan cambiantes propios de este fenómeno.

A diferencia de la alfabetización tradicional, la digital se ha caracterizado por ser un proceso mayoritariamente autodidacta. Siendo el usuario quien a través de la manipulación de equipos o plataformas de este tipo va empapándose respecto a su funcionamiento y utilidad.

Si bien en nuestro país el número de usuarios en internet ha ido en aumento, llegando al 72% a mediados del año pasado, tan solo el 75% de este grupo cuenta con un Smartphone propio, y menos del 40% con una computadora. Por lo que las posibilidades de aprendizaje de las personas se encuentran condicionadas por el acceso que estas puedan tener a un equipo que les permita experimentar de forma directa con este tipo de medios (ENDUTIH, 2020).

INCLUIR A LOS REZAGADOS

Además, la gran mayoría de las actividades que se llevan a cabo a través de los medios electrónicos se concentran en redes sociales, mensajería instantánea, videojuegos, compras o entretenimiento. Mientras que las consultas de carácter gubernamental ocupan menos de una cuarta parte de las interacciones totales, habiendo únicamente un 18.8% de la población que ha empleado estos medios para realizar algún tipo de trámite (Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, 2019).

Esta poca participación se debe también a los diferentes obstáculos con los que las personas enfrentan a la hora de querer utilizar alguna aplicación o página oficial.

La falta de conocimientos respecto a cómo navegar en un buscador; como distinguir un sitio legítimo entre todos los resultados; o como moverse entre dos aplicaciones distintas para copiar y pegar un código de seguridad, hace que las personas con pocos conocimientos digitales se desanimen a la hora de querer incursionar en este nuevo mundo.

Desgraciadamente usar o no el internet ya no es una opción. Por lo que, hoy más que nunca, se vuelve necesario idear formas para incluir a todos aquellos que aún se encuentran rezagados en materia de educación digital.

Acerca de Nicolle Alcaraz Martinez

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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