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CultivArte. ‘Memorias frágiles’. Pinturas de Danco Duportai

Pbro. Tomás de Híjar Ornelas

Quien bajo previa cita (al número telefónico 36 29 74 33) visite, en la colonia Providencia de Guadalajara, Tsoho Galeria (Sao Paulo 2467), de Gabriela Natera, podrá admirar la exposición del talentoso pintor cubano Danco Robert Duportai, la cual lleva el título de esta columna, Memorias frágiles.

El nombre alude a dos factores sorprendentes: las dimensiones ínfimas de los cuadros (2, 3, 4, 5 centímetros y cuando mucho poco más), pero de grandísimo contenido visual, plástico y expresivo, y el soporte elegido para impregnar en él la policroma gama al óleo: barritas de grapas engomadas, de esas que uno echa en el riel del aplicador de esos minúsculos sujetapapeles, herramienta común de cualquier escritorio.

Pues bien, lo que podría pasar como una vacilada, visto en su conjunto y de nuevo en cada diminuto cuadro, convence y seduce a cualquier espectador sensible capaz de adentrarse en un principio por casi todos desconocido: la grandeza del microcosmos, a lo que Danco añade su destreza absoluta como dibujante y como maestro de la escala cromática y de la composición.

Acerca del autor

Danco Robert Duportai García (La Habana, Cuba, 1997) egresó de la prestigiada Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, en la capital de Cuba (2016) y redondeó su formación con una residencia artística ‘T.R.I’ en Paramaribo, Surinam (2017).

Dos años antes de esta última fecha comenzó a presentar exposiciones individuales por el mundo: ‘Colimación’, en Estudio-Galería Los Oficios, de La Habana (2015), ‘Flash Back’, en la XII Bienal de esa capital, en su Alma Mater; ‘Un momento’, en la Academy of fine arts and Design, de Oranjestad, en Aruba (2016) y ‘Under new clouds’, en la Corner House, de Paramaribo (2017), trayectoria a la que suma seis colectivas en Cuba, Italia y los Estados Unidos.

Y de su obra

De la producción y aspiraciones de Danco, su coterránea y colega Inés Garrido nos dice que lo suyo es “captar una esencia, un momento que congela el recuerdo se asoma en Danco como pretexto para recrear sus espacios ‘personales’”.

En efecto, si algo nos brinda acercarnos a la intensa propuesta de este pintor es eso que en términos de narrativa nos cuenta Jorge Luis Borges en su cuento ‘El aleph’: atisbar por el ojo de la cerradura íntima es, para quien tiene el valor de interpelarse, aceptar que cada uno llevamos dentro un cosmos de confines abismales e insondables.

Acerca de Rebeca Ortega Camacho

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