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Dolor, muerte…¡Resurrección!

Sergio Padilla Moreno

Años y gobiernos de diversos colores e ideologías pasan y México sigue siendo un país violento, desigual, lleno de corrupción y dominado por los intereses egoístas de unos pocos poderosos lobos con piel de oveja que hablan con desfachatez de agua, electricidad, salud y desarrollo económico, pero sin mostrar sus verdaderas intenciones. México es un país en permanente vía crucis, pues detrás de todos los discursos hay millones de personas que sufren en su propio Gólgota. Hoy resuenan más que nunca las palabras de Jon Sobrino: “el olvido de lo humano es principio fundamental de deshumanización.”

La humanización, un desafío global

Me parecen muy válidas las palabras del teólogo brasileño Leonardo Boff cuando dice “nuestro paradigma civilizacional, elaborado en Occidente y difundido por todo el globo, está haciendo agua por todas partes. Los desafíos globales son de tal gravedad, especialmente los de naturaleza ecológica, energética, alimentaria y poblacional, que estamos perdiendo la capacidad de darles una respuesta colectiva e incluyente.” Cuando cuestionaron a San Oscar Arnulfo Romero -asesinado en 1980- sobre cómo ser solidarios con el pueblo salvadoreño, contestó: “No se olviden que somos seres humanos. No pasemos de largo ante el sufrimiento de los seres humanos”.

Cristo venció a la muerte

Pero hoy celebramos la victoria de Jesús sobre la muerte y sus fuerzas deshumanizadoras, y es algo que necesitamos creer, para, desde la vida propia, llevar ese mensaje de plenitud a todas esas personas.

Bien dice el P. Pablo d´Ors en su más reciente libro Biografía de la luz: “Nuestro problema radica en que, aun viendo las llagas del mundo, somos incrédulos. ¿Por qué? Porque no metemos nuestros dedos en ellas, porque permanecemos fuera, como si se tratase de un espectáculo: una representación, pero no la realidad.

¿Qué le ha pasado al hombre para que no crea en lo que ve? La fe cristiana sostiene que Dios se hace hombre para que el hombre vuelva a la realidad. El miedo y las dudas son sustituidos entonces por la alegría y el asombro. ¡Mi Señor y mi Dios!, exclama Tomás al comprender que él es Él y que el dolor, ningún dolor, tiene ni tendrá nunca la última palabra”.

Sigue diciendo Pablo d´Ors: “La noticia es que Él vive, que hay vida tras la muerte, que la pasión de Cristo es el arquetipo de la permanente transformación de la consciencia. Corred hacia vuestros sepulcros, hacia cualquier sepulcro. El vacío y la plenitud son las dos caras de la misma moneda. Ésta es la noticia de la resurrección, esto es lo que todos necesitamos escuchar una vez tras otra.”

Proclamar la resurrección y la vida eterna

En esta Pascua propongo que se disfrute la Segunda Sinfonía “Resurrección”, de Gustav Mahler (1860-1911). La quinta parte es una de las páginas más bellas de la música, cuando el compositor utilizó un texto del poeta Klopstock para proclamar la salvación divina y la vida eterna ante la muerte: “¡Resucitarás, sí, resucitarás, corazón mío, en un instante! Por lo que has latido y luchado, ¡habrá de llevarte a Dios!”

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

2ª Sinfonía (Final) Mahler, Leonard Bernstein

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