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El arte de tejer un México mejor

Sergio Padilla Moreno

Después de las elecciones en nuestro país, comenzaron a circular varias imágenes mostrando cómo había quedado claramente dividido el mapa electoral en la Ciudad de México a partir de los resultados. Este fenómeno, que requerirá mucho y fino análisis, ha provocado muchos comentarios y chistes de tipo clasista, por un lado, y de resentimiento por otro, que reflejan la fractura en un país confrontado donde sigue habiendo pocas personas que tiene acceso a todo tipo de recursos -económicos, educativos, de salud, tecnológicos y políticos-, mientras que hay una inmensa mayoría de personas que están en situación de pobreza e incluso pobreza extrema. Como dice el Papa Francisco en Fratelli tutti, vivimos en un país y un mundo “sin proyecto para todos”.

Como católicos no estamos cumpliendo nuestra misión

Si cruzamos estos datos con el porcentaje que dio a conocer recientemente el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Franco Coppola, respecto a que hay un 77.8% de católicos en el país, no es aventurado pensar, a reserva de hacer un análisis más fino, que los católicos tenemos una presencia transversal en todos los segmentos sociales que conformamos este multifacético país.

Es entonces que, entre los distintos modos de entender y construir un México tan afectado por la violencia, la pandemia, la crisis económica, las astronómicas desigualdades educativas y de acceso a la salud, etc., hay muchos que nos decimos católicos, pero que, en uno y otro grado, alimentamos las posiciones clasistas o resentidas a las que aludí anteriormente. En términos evangélicos, los creyentes en la buena noticia de Jesús de Nazaret estamos muy lejos de construir el reino en este país.

Es cierto que la participación electoral es una vía muy importante para la construcción de un México mejor, pero, aunque se ha avanzado por este camino -para muestra: la significativa participación en estas pasadas elecciones intermedias-, hace falta una mayor y consciente participación en la construcción de un mundo común, más allá de usar las redes sociales para reenviar textos, artículos y memes para atacar o defender a los políticos con quienes simpatizamos, las más de las veces, sin un motivo más allá de lo que nos digan las vísceras.

Lo que nos toca

Viene muy bien recordar la frase del alemán Konrad Adenauer, quien dijo que “La política es demasiado importante como para dejársela a los políticos”, por lo que vale la pena asomarse a experiencias muy interesantes que demuestran la verdad de la frase.

Recomiendo entonces la lectura del libro Reconstrucción del tejido social: una apuesta por la paz, coordinado por el jesuita Jorge Atilano y el Dr. Gabriel Mendoza, donde se nos “ofrece catorce radiografías del mundo urbano, semiurbano, campesino e indígena. En ellos se descubren los procesos que, en los últimos 25 años, han herido a la nación mexicana con tantas separaciones; de unos con otros, de muchos con la tierra y con lo eterno.

La mirada contemplativa de los autores aporta elementos para comprender las causas estructurales y culturales de la crispación social y, contra todo fatalismo, alumbra propuestas realistas y esperanzadoras”.

Charlas | La reconstrucción del tejido social: una apuesta por la paz

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

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