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Hillesum: la mujer cuya alegría encuentra su fuente en Dios

Joven judía que encontró en la fe la fuerza para llevar el amor al lugar de la negación absoluta de la vida.

Sergio Padilla Moreno

Como profesor universitario en asignaturas que tienen que ver con temas relacionados a la fe, la religión y la cultura, puedo decir que veo reflejado en mis jóvenes estudiantes varios de los datos que arrojó el más reciente Censo de Población y Vivienda 2020, específicamente cuando muestra que las personas sin una adscripción religiosa, pero que son creyentes, son 3 millones 103 mil 464 en el año 2020, siendo precisamente los jóvenes quienes en su mayoría conforman esa cifra.

Desencanto Espiritual

Los chicos que expresan su desencanto ante las religiones y las iglesias, así como las dudas de sus búsquedas espirituales, arguyen el excesivo moralismo, la incongruencia entre lo que se proclama y lo que se vive, que los ritos y símbolos no les son significativos, además de que sienten complicado unificar la fe y la vida concreta.

Para estar atentos a los signos de los tiempos que esta situación nos presenta, me parece que es importante que la pastoral en las Parroquias, las familias y las escuelas, vuelvan a propiciar en ellas y ellos la experiencia cordial de cara a la comunidad.

Entre colegas constatamos que al implementar esta orientación pasan

cosas significativas. Una estudiante me compartió recientemente: “Al

principio dudaba si mi espiritualidad estaba en la dirección correcta, y no es que diga que mi fe era pobre, sino que a veces hace falta internarse en quién realmente es Dios. Y lo he logrado poco a poco. Las lecturas que hemos revisado en el curso y la gran cantidad de material que hemos visto, han activado esa parte de mí que creí que estaba perdida”.

Experiencias significativas de Dios

Las lecturas a las que se refiere esta alumna corresponden a textos que los ponen en contacto directo con las experiencias de hombres y mujeres de fe que iluminaron e iluminan en vida su compleja realidad: Santa Teresa de Calcuta, San Oscar A. Romero, el jesui[1]a Ignacio Ellacuría, así como personas actuales como el P. Javier Melloni SJ o el escritor Pablo d´Ors. Pero una figura que no los deja indiferentes es Etty Hillesum (1914-1943), joven judía que encontró en la fe la fuerza para llevar el amor al lugar de la negación absoluta de la vida como fueron los campos de concentración durante el régimen nazi. Ella murió en la cámara de gas en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943.

Hillesum fue una mujer que hizo en vida esto que dice Pagola: “La experiencia de caminar por la vida acompañados por alguien vivo con quien podemos contar y a quien nos podemos confiar. Sólo él nos puede hacer vivir, amar y esperar a pesar de nuestros errores, fracasos y pecados”.

“Según el relato evangélico, los discípulos de Emaús contaban «lo que les había acontecido en el camino». Caminaban tristes y desesperanzados, pero algo nuevo se despertó en ellos al encontrarse con un Cristo cercano y lleno de vida”.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

El amor como única solución Etty Hillesum

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