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Réquiem por Ingrid y Fátima

Sergio Padilla Moreno

Al momento de escribir estas líneas, un embotamiento, dolor y confusión me nubla la mente, el corazón y las entrañas. Y es que en las últimas semanas hemos sido testigos de hasta dónde llega la barbarie de seres humanos, si es que puede llamárseles así, en contra, especialmente, de mujeres, niñas y niños a quienes les ha sido rebatado de manera violenta, injusta e inhumana, el don más preciado de Dios: ¡LA VIDA!

Los asesinatos de Ingrid y Fátima se han convertido en paradigma del grado de descomposición de lo que finalmente nos puede hacer humanos: la comunidad. Y no sólo es la atrocidad de la muerte de estas personas y de muchos miles de personas que a diario son desaparecidos y asesinados en México, sino las mezquinas reacciones que estas tragedias provocan en muchas personas que habitamos este país. Se siente coraje y desasosiego por la manera como las autoridades gubernamentales, de todos los niveles, minimizan el tema, echan culpas a otros y dicen medias verdades para no perder imagen y poder. Mismo coraje e indignación provoca la reacción de grupos políticos y poderes fácticos, que son oposición a los gobiernos en turno, y que aprovechan estas tragedias para politizar el tema, sin que de fondo realmente les importen las víctimas, cuando ellos mismos no fueron eficientes ni autocríticos al momento de ejercer el poder. Indigna también el manejo que muchos medios de comunicación hacen de estos temas mediante el amarillismo, de cara al irracional morbo de muchas personas que viralizan imágenes, información falsa y, lo peor, “memes” burlescos que atentan contra la dignidad de las víctimas y sus familias.

Los asesinatos de Ingrid y Fátima se han convertido en paradigma del grado de descomposición de lo que finalmente nos puede hacer humanos: la comunidad.

¿Cómo posicionarnos como creyentes ante esta barbarie? Vienen a mi mente el inicio la Constitución Pastoral Gaudium et spes, del Concilio Vaticano II: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón.” Hoy se sienten principalmente las tristezas y las angustias, pero el documento habla de gozos y, sobre todo, esperanzas, mismas que habrá que encender en nuestros corazones para llevarlas con acciones precisas a la reconstrucción del tejido social. Cierto que el Estado y los gobernantes tendrán que hacer su parte, pues para eso están; pero no bastará, pues nos toca a la Iglesia, las comunidades de las diversas denominaciones religiosas, el sector educativo en todos sus niveles, y cada uno de nosotros hacer lo que nos toca para revertir esta terrible situación. El mal moral es creación humana, y es deber de los seres humanos conocerlo, confrontarlo y revertirlo.

Hablar de arte en este momento es difícil, pero en homenaje a Ingrid, Fátima y las miles de víctimas en este país, propongo escuchar la Lacrimosa de la misa de Réquiem de Mozart.

padilla@iteso.mx

Mozart Requiem Lacrimosa Subtitulado en Español y latín

Acerca de Hugo Rodríguez

Reportero y Community Manager en Arquimedios Guadalajara. | Ciencias de la Comunicación y Administración de la Mercadotecnia. | Periodismo Deportivo. | Locutor en Valora Radio y Radio María. | Reportero y Columnista en TR Fútbol.

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