Home / Cultura / Ars Cordis / Silencio

Silencio

Sergio Padilla Moreno

Hace unos años asistí a una sala especializada en cine de arte de la ciudad de Guadalajara, para ver un documental que se iba a presentar nada más un par de días. La experiencia fue impactante. El documental se llama El gran silencio, dirigida por Philip Gröning.

Esta joya cinematográfica nos muestra la vida cotidiana de los monjes cartujos en la Grande Chartreuse, un monasterio situado en los Alpes franceses. El título de la obra da razón de lo que nos muestra: el silencio en el que estos hombres viven su vocación contemplativa al servicio de la Iglesia. Desde entonces, el silencio ha llamado poderosamente mi atención y me remite a otra gran película que se llama precisamente Silencio, dirigida por Martin Scorsese, que está basada en la magistral novela histórica del escritor japonés Shūsaku Endō, donde se muestra el drama que tuvieron que enfrentar unos misioneros jesuitas en Japón a principios del siglo XVII. La tercera obra que me ha impactado en cuanto al tema es Biografía del silencio, del escritor español Pablo d’Ors. Sugiero, pues, estas tres obras para ponernos de cara a un valor que es urgente recuperar en nuestros tiempos: el silencio. Y me parece que la Cuaresma es momento propicio para enfrentarnos, formarnos y apreciar la enorme fuerza del silencio para el encuentro auténtico con Dios, con uno mismo y con los demás.

En noviembre del año pasado, tuvimos la oportunidad de dialogar en el ITESO con Pablo d´Ors y le pedimos que nos definiera, desde su experiencia, qué es el silencio. Comparto su respuesta: “El silencio es una nostalgia, un pánico y una revelación. Una nostalgia, porque de algún modo todos añoramos el silencio y tenemos la intuición de que el silencio nos va a hacer bien, lo necesitamos, nos va a configurar como personas. Un pánico, porque en la medida en que lo buscamos y lo encontramos, ese silencio lo que nos devuelve es una imagen de nosotros mismos que no nos gusta y nos asusta y, por lo tanto, lo rehuimos. Pero también es una revelación porque, si soportamos esa imagen que no nos gusta, si atravesamos esa noche oscura, viene entonces la luz y, por tanto, el silencio tiene mucho que descubrirnos.”

Y luego le preguntamos ¿cómo se educa en el silencio? Pablo nos contestó: “Aunque parezca una paradoja, el silencio se educa mediante la palabra y mediante el cuerpo; nosotros somos cuerpo y somos palabra, pero no podemos peregrinar hacia ese fondo de silencio que somos sin lo que somos, sin el cuerpo y sin la palabra. Entonces ¿qué cuerpo y qué palabra educarían al silencio? Un cuerpo que aprenda la quietud y una palabra que sintetice, resuma, condense todas las palabras. Por tanto, el cuerpo quieto, la quietud es el silencio del cuerpo, esa es la manera de educar, y la recitación de una palabra, de una jaculatoria, es la manera de limpiarnos de tantas palabras.”

Y me parece que la Cuaresma es momento propicio para enfrentarnos, formarnos y apreciar la enorme fuerza del silencio para el encuentro auténtico con Dios, con uno mismo y con los demás.

padilla@iteso.mx

En el gran silencio (Philip Groning – 2005 – Subtitulo español)

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

Revisa También

Celebración de la Palabra ¿En qué se nota que he experimentado el amor de Dios?

Ofrecemos un esquema para realizar una celebración familiar o grupal, sin la presencia del presbítero, …