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El choque de las modernidades en China

Fabián Acosta Rico
UNIVA

En China hay una relativa libertad en lo económico subsistiendo con el
autoritarismo en lo político. A la luz de esta dicotomía político-
económica, se puede entender lo que está ocurriendo en este país
donde el gobierno ha iniciado una abierta cruzada contra los video-
juegos en línea acusándolos de ser, por su nivel de adicción, sumamente
perniciosos para los niños.
Presenciamos así, el choque de dos modernidades en China: estática y
líquida impacta a la industria de los video-juegos y a los artistas pop
estilizados en China.

Por decisión de Pekín quedó establecido que los menores de
edad sólo tendrían tres horas a la semana para poder jugar en
línea: repartidos entre el viernes, sábado, domingos y por
excepción los días festivos de 8 a 9 de la noche.

Por la salud de los más jóvenes

Con sus 665 millones de gamers, China es el más grande mercado
de video-juegos del mundo; cuenta con exitosas empresas dedicadas a
esta industria como Tencent y NetEase cuyos intereses económicos se
vieron afectados por la disposición del gobierno la cual señala que por encima de los intereses de las corporaciones está la salud mental y física
de los jóvenes, el activo más importante del Estado del cual depende su
continuidad.

En defensa de “su cultura”

Otro tema donde el gobierno chino ha impuesto su criterio
regulador inapelable en recientes fechas es la prohibición de que salgan
en televisión hombres afeminados o con otras estéticas “anormales”.


En el país más poblado del mundo con mil 400 millones de
habitantes se ha implementado una medida abiertamente
homofóbica insinuando que la cultura gay promueve la confusión
y el caos en las sociedades.

La Administración Nacional de Radio y Televisión señaló que los
programas deben promover la cultura tradicional china, la cultura
revolucionaria y la cultura socialista. Tanto la tradición como la ideología
de la sociedad china resultan patriarcales y machistas para los
parámetros de la otra modernidad, la liquida. Esta postmodernidad,
según las valoraciones del gobierno de Xi Jinping, ha mal influenciado a
la sociedad china, sobre todo a los jóvenes, a través de industrias
culturas, de masas y trasnacionales, como la japonesa y surcoreana con
sus artistas, cantantes y actores, de aspecto elegante y aniñado que
han sido imitados por algunas estrellas pop chinas. Las autoridade
chinas advierten que estas celebridades del pop, tanto nacionales como
extranjeras, incitan a los chinos a no ser lo bastante masculinos según
lo dictan los cánones de la tradición y de la ideología.


La sobre-regulación en el consumo online de video juegos y la
restricción para que aparezcan en televisión hombres desapegados a los parámetros de masculinidad fijados por el Estado; ambas medidas
podrían ser calificadas de retrogradas o contrarias al progresismo tan
declaradamente pro-gay, feminista, ambientalista, libertario… no
obstante el presidente Xi Jinping insiste que las disposiciones de su
gobierno obedecen al llamado del rejuvenecimiento nacional que implica
un mayor control sobre los negocios, la cultura y la religión.


El régimen Chino en una suerte de malabarismo ideológico le apuesta a su propio modelo de modernidad que más que reconciliar,
empalma la estática y la liquida enseñándole al resto de las naciones
que se puede aspirar al avance tecnológico y económico sin tener que
reducir las capacidades de censura y regulación del Estado y sin
sacrificar los valores tradicionales de la sociedad y los principios
ideológicos del régimen.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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