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Ver nuevas todas las cosas en Cristo

Sergio Padilla Moreno

El pasado jueves 20 de mayo dio inicio el Año Jubilar Ignaciano llamado Ignatius 500 (ignatius500.org/es/), el cual tiene el siguiente lema: “Ver nuevas todas las cosas en Cristo”. Durante este año la familia ignaciana en todo el mundo buscará compartir y profundizar “una espiritualidad que ha facilitado el encuentro con Dios de multitud de personas de generación en generación”. Además de “una oportunidad de actualizar esa experiencia en nosotros, en nuestra relación con Dios, con los demás y con la Creación”.

Llamados a ser fermento

Dado el complejo contexto que estamos viviendo como humanidad, todavía en tiempos de pandemia, pero al que se le han agregado los con­flictos en países como Colombia, Israel y Palestina, así como nuestros graves problemas domésticos de inseguridad, con­flictos políticos, sequía, etc., viene bien que todas las personas que trabajamos en proyectos que tienen que ver con la visión y propuesta de San Ignacio de Loyola, ya sea en los ámbitos pastoral, misionero y educativo, seamos fermento y semilla de Evangelio en una realidad compleja que nos reta a transformarla, a pesar de los signos de desaliento y con­flicto que se perciben.

El Año Jubilar Ignaciano nos permite constatar, a la luz de la experiencia del fundador de la Compañía de Jesús, que la oscuridad, el dolor y el pecado no tienen la última palabra.

Pero, para tocar esta realidad, según el jesuita catalán Javier Melloni, “estamos necesitados de referencias arquetípicas. Testigos referenciales. Vernos re­flejados en los procesos de transformación que nos preceden.

Nuestra vida acaricia una meta; pero el camino se desdibuja y tiene constantes bifurcaciones que nos dejan la sensación de transitar por una penosa senda cuyo final no sabemos. Por eso, escuchar la sucesión de acontecimientos (en la vida de una persona) que alcanzan su meta, nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos. Al final se revelará el caos en que aparentemente vivimos”.

Dios con nosotros

Mirar de otra manera la realidad es todo un reto, porque eso nos pide una profunda metanoia, tal como experimentó Iñigo de Loyola durante su dolorosa convalecencia por la grave herida en su pierna. El P. Benjamín González Buelta S.J. nos dice: “No hay ninguna situación donde Dios no esté y no pueda ser contemplado, y donde no podamos actuar juntamente con Él, sin saber dónde acaba nuestra mano, dónde empieza la suya y cómo se unen las dos. El Dios que encontramos es el que está implicado de tal manera en nuestra realidad, que ya no es posible desligar de él ni un solo segundo, ni los centímetros de la tierra que pisamos, ni la más leve imagen de futuro que cruza fugazmente por nuestra fantasía”.

México vivirá la próxima semana un complejo proceso electoral cuyos resultados, sean cual sean, nos exigirá transformar nuestra mirada para construir un país más justo, incluyente y solidario. Justo al inicio del jubileo, la propuesta de San Ignacio de Loyola nos puede dar luz para los tiempos que vienen.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Visita: Ignatius 500 – Ver nuevas todas las cosas en Cristo (jesuitasmexico.org)

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Un comentario

  1. Salvador Hernández Yañez

    Tenemos qué redoblar esfuerzos para articular todas las luchas y abrir nuevos caminos políticos, en favor de todos los pueblos y todas las luchas, tenemos que ser capaces de apartarnos del sistema de partidos, ahí todo está negociado…