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¿Y de qué te sirve ir a la iglesia?

Lupita Venegas, Psicóloga

Querida Lupita:

Asistí a un retiro espiritual que me ayudó mucho a conocer más de mi fe. Desde que regresé del retiro no he faltado a Misa los domingos y trato de llevar a mi familia pero aún no comprenden. Me reclaman diciéndome que, ¿de qué me sirve ir tanto a la iglesia si sigo igual?

 Yo quiero ser mejor pero ellos me desesperan.  Cómo mejorar mi relación con ellos y convencerlos de acercarse a Dios.

Jazmín L.

Hermana mía, Jazmín:

No suena muy justo que pretendan que seas perfecta de un día a otro porque fuiste a un retiro espiritual. Sin embargo hay una reflexión de fondo que debemos hacer cuando nos dicen: ¿de qué te sirve ir a la iglesia?

Es verdad que a una persona cristiana se le conoce por sus actitudes, tratan de amar siempre y cuando se equivocan piden disculpas y vuelven a empezar.

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto (1 Jn 4, 20).

No se trata de ser perfectos pero sí de ser humildes. Reconociendo que nos falta mucho para llegar a ser como Jesucristo, podemos emprender un camino de superación personal desde la relación sincera con Dios. En la naturaleza hay muchos ejemplos que nos ayudan a conocer el sentido de nuestras vidas.

Te platicaré de una curiosidad de los conejos y las liebres: 

Ellos tienen las patas traseras muy fuertes y grandes, porque deben impulsarse para ir siempre adelante y subir por terrenos empinados, y las patas delanteras son pequeñas y débiles, por lo que para ellos es más fácil ascender que descender.  Es por esto que los conejos se han utilizado para representar el camino del cristiano, que está invitado siempre a la superación personal para ir asemejándose a Jesús en un camino ascendente y constante.

Si vas a misa, ¡que se te note!

Conquistarás a tu familia para la fe si pueden ver en ti la alegría de ser cristiana. Haz una revolución de buen trato. Más conseguimos con gotas de miel que con toneladas de hiel.

Si ellos te desesperan, es porque son tu taller de paciencia, debes practicarla. Muéstrales que Dios tiene poder transformador y que ha empezado a transformarte a ti. 

  • Lupita Venegas/psicóloga
  • Facebook: lupitavenegasoficial

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