Home / Edición Impresa / Entre la violencia, la explotación y los prejuicios: así se vive la juventud hoy

Entre la violencia, la explotación y los prejuicios: así se vive la juventud hoy

Nicolle Alcaraz

Sumario: La necesidad económica, es una de las principales causas para que los jóvenes dejen la escuela, aunado al acercamiento con las drogas desde temprana edad. La falta de comunicación con los padres los lleva incluso hasta el suicidio.

Las agresiones, particularmente los homicidios, fueron la primera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 24 años, siendo las armas de fuego las responsables del 70% de ellos. Seguido de esto se enfilan los accidentes, y, en tercer lugar, el suicidio. Todas causas altamente prevenibles, pero que acechan a un grupo poblacional que en México se encuentra discriminado y desprotegido.

La violencia: una problemática de salud pública

La violencia ha ocasionado, no solo en nuestro país sino en el mundo entero, una gran erosión social. Precipitando la muerte de muchas personas, principalmente jóvenes, y mermando nuestra calidad de vida. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró en 1996 como un problema de salud pública, ya que, tan solo en América Latina, 1 de cada 3 muertes son ocasionadas “debido al ejercicio intencional de la violencia interpersonal” (Peden et al., 2002), de ahí la urgencia en torno a la comprensión y resolución de este tipo de conflictos.

Pese a que sus orígenes son multifactoriales, en el caso concreto de los jóvenes, se han realizado diversos estudios que intentan  dar claridad en  torno a los motivos por los cuales este tipo de acciones prevalecen entre ellos. Para los científicos Ángela Acero, Franklin Escobar y Gabriel Castellanos, algunos factores de riesgo que precipitan la violencia tienen que ver con la gestación y crecimiento de los niños “en ambientes familiares desfavorables; la residencia en vecindarios de estratos socioeconómicos bajos; la falta de culpa; el inicio temprano de actividad sexual; y la poca comunicación en el hogar”.

Así mismo, se han encontrado ciertos factores que propician este tipo de situaciones como: “la carencia de oportunidades reales de movilidad social para los adolescentes mayores, dificultad para obtener empleos, carencia de plazas suficientes en la educación superior, deserción escolar temprana para ayudar a la economía doméstica en empleos informales, entre otras” (González, G. et al., 2009).

Con respecto a la movilidad social, indicador que refiere a los traslados que efectúan las personas respecto a su posición dentro de una estructura económica, en el 2020, “74 de cada 100 mexicanos que nacen en los hogares más pobres se quedan en la pobreza” acorde al Centro de Estudios Espinosa Yglesias. Esto, incluso aunque, en ese mismo año, esta organización señaló en su reporte titulado: Movilidad Social Educativa 2020, que el “75.4% de los hijos supera a los padres en su índice de educación (…) lo que se traduce a un promedio de 4 años adicionales de estudios”. Por lo que, aunque nuestros índices nacionales de educación han mejorado, pareciera que esto por sí solo no contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas.

La educación como una promesa falsa

La educación se ha propuesto como una alternativa viable para frenar los niveles de violencia, y pese a que estudios como los presentados por González (et. al., 2009) enlistan a la formación académica como un elemento decisivo a la hora de disminuir este tipo de prácticas, existen también muchísimos factores que limitan la presencia de los jóvenes en las aulas, siendo la principal la necesidad de aportar dinero en casa, sacrificando su aprendizaje formal en favor del bienestar familiar.

El desempleo toca a los más preparados

Pese a que en México se estableció que, a partir del ciclo escolar 2012 – 2013, fuese obligatoria la educación media superior (EMS), “hasta lograr su universalización en el ciclo escolar 2021 – 2022” (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, INEE), con el fin de incrementar el nivel de escolaridad de los mexicanos, acorde a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), las mayores tasas de desempleo en nuestra nación se reportan entre aquellos ciudadanos con mayores niveles escolares, siendo el 47% de los desempleados personas con estudios medio superior y superior,  fenómeno que ocurre con mayor frecuencia en aquellos países con menores ingresos.

“En los países de bajos ingresos, los trabajos calificados pueden ser escasos y puede haber un desajuste entre las habilidades requeridas para los trabajos disponibles, y las habilidades de los solicitantes de empleo. Por el contrario, los mercados laborales en los países de altos ingresos pueden tener menos trabajos no calificados, lo que dificulta que los solicitantes de empleo con un nivel educativo básico encuentren trabajo allí” señaló un informe de la International Labour Organization (ILO).

De esta forma, al requerir de una mayor cantidad de personal para las principales empresas que mueven la economía de nuestro país, como es la mano de obra para el sector automotor, la manufactura de electrónicas, combustibles, la agricultura, la minería y el turismo, quedan pocas oportunidades para los profesionistas, haciendo de las que existen un terreno altamente competitivo, además de requerir de credenciales costosas debido a la inversión que requiere continuar con los estudios.

Más que jóvenes, son mano de obra

Acorde a la Encuesta Nacional Sobre Discriminación (2017) 78% de las personas censadas contemplan a la juventud como un sector poblacional “que no estudia, ni trabaja y son flojos en su mayoría”. Sin embargo, contrario a la opinión popular, el INEGI señala que 47% de los jóvenes de entre 15 y 29 años son económicamente activos.

 Tan solo en nuestro Estado, en el 2018, trabajaban 56.64% de los jóvenes, mientras que el 43.6% restante (es decir, 913 mil 178 jóvenes), el 61.9% eran estudiantes de tiempo completo, y el 32.6% se dedicaba a las tareas del hogar, y solo el 5.54 faltante no desempeñaba ninguna actividad económica, doméstica o educativa.

Pese a esta presencia activa en el mercado laboral, acorde al informe: Políticas y programas para el desarrollo de la juventud, “sólo 32% de las y los jóvenes que trabajan en México cuenta con seguro por incapacidad médica o contrato laboral, y sólo 61% percibe un salario mayor al salario mínimo”.

Por lo que 49% de ellos tienen que vivir con 4 mil 250 pesos al mes, acorde a las cifras previas al incremento que entró en vigor al inicio de este 2022, en un país donde el promedio mensual era de 7 mil 380 para el año 2020.

Y las cifras se vuelven aún más desoladoras en los adolescentes de entre 12 y 14 años que laburan, ya que, en el 2010, solo el 6% percibían un salario mayor al mínimo, además de que menos del 1% de ellos contaban con seguro médico o contrato de trabajo.

“Yo trabajaba en una tienda de abarrotes, un mini super, pues para comprarme mis cosas. Duré poquito ahí porque mi mamá me dijo que ya no fuera porque, en un día de descanso que tuve, fueron a asaltar la tienda y a mis papás les dio miedo que me quedara ahí (…) yo ganaba como $600 a la semana, y no tenía contrato ni nada” comenta Eduardo M. de 14 años.

Si bien también existen casos como el de Jennifer G., de 15 años de edad, que, al trabajar en una empresa familiar de instalación de sistemas de sonido para automóviles, gana mucho más, aproximadamente 3 mil a la semana, su participación es indispensable para el negocio, además de que la gran mayoría de personas que laboran ahí, incluida ella, no cuentan con contrato, ni prestaciones.

El consumo de drogas trastoca el cerebro

Es también en la juventud cuando las personas tienen su primer contacto con las drogas. Sin embargo, para aquellos menores de 25 años, el consumo sostenido de este tipo de sustancias resulta particularmente peligrosa, ya que acorde a la Biblioteca Nacional Médica (NIH) “El cerebro de los jóvenes sigue creciendo y desarrollándose (…) incluyendo la corteza prefrontal, que cumple un rol importante para tomar decisiones. Consumir drogas durante la juventud puede interferir con los procesos de desarrollo del cerebro. También puede afectar la toma de decisiones”, además de que “mientras más temprano los jóvenes empiecen a consumir drogas, mayores serán las posibilidades de continuar consumiendo en el futuro”.

En Jalisco, según cifras del Sistema de Información Epidemiológica del Consumo de Drogas, el grupo de edad con mayor incidencia en el inicio de consumo de drogas se concentra entre los 10 y 14 años, con un 48%, y va disminuyendo en los grupos mayores siendo 38% en el grupo de 15 a 19 años y 14% en los jóvenes de entre 20 y 24 años de edad.

La marihuana es preferida

En cuanto a los tipos de droga que se consumen con mayor frecuencia en la entidad la marihuana se mantiene en primer lugar con un 87% de preferencia; posteriormente están las metanfetaminas con un 51%, 27% arriba de la media nacional siendo uno de los Estados con mayor uso de este tipo de drogas; y, por último, la cocaína con un 47% y los inhalables con un 33%, ambos también por encima del promedio total en México.

En una investigación realizada por Yulis Paola Ortega Beltrán (et. al 2015), algunos de los motivos por los cuales esta población comienza tempranamente a utilizar narcóticos tienen que ver con los “problemas en el hogar, desmotivación personal y por influencia de los amigos y una parte, muy baja, lo hace por curiosidad o por desilusiones amorosas”, situaciones que podrían ser socializadas y solucionadas en conjunto con sus familias o grupos cercanos de apoyo. Pero, en ese mismo reporte, se menciona que “no todos los jóvenes  sienten que sus familiares los tienen en cuenta para salir del problema, o que la solución podría darse a través del dialogo”.

Jóvenes sin ganas de vivir

Como mencionábamos, el suicidio es la 3ra causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años en nuestro país, mientras que a nivel mundial se trata de la segunda. Tristemente, en México este fenómeno ha ido en aumento, incrementando un 976% en los últimos 37 años. Además de que se estima que, por cada persona que se suicida, existen por lo menos 20 individuos adicionales que lo intentan.

Es importante aclarar que el suicido no es un acto instantáneo o irracional, en tanto que quienes lo llevan a cabo suelen premeditar con detenimiento este suceso, a raíz de una serie de ideaciones que se formulan en su mente a derivadas de la desesperanza y el desasosiego, resultando en una alternativa desesperada de quienes, en ese momento, no pueden contemplar alternativas viables para aminorar su sufrimiento.

Problemas en la familia causan de suicidios

Acorde a un estudio elaborado por los psicólogos Sandra Constanza Cañón Buitrago y Jaime Alberto Carmona Parra, el 65% de los adolescentes entrevistados señalaron a los problemas familiares como la principal causa de su intento suicida, siendo situaciones como la presencia de violencia intrafamiliar o desacuerdos y disputas entre padres y hermanos, las principales incidencias, posicionando la dinámica familiar como un factor clave para el desarrollo de estas ideaciones.

Se apoya escuchando a los jóvenes

A pesar de que fenómenos como la violencia, el consumo de drogas, las ideaciones suicidas, la falta de empleo y de movilidad social continúan acechando a los jóvenes, en el 2018 con 28 votos a favor, tres abstenciones y seis votos en contra, el Congreso de Jalisco aprobó la extinción de siete organismos de Jalisco (…) entre ellas el Instituto Jalisciense de la Juventud. Por lo que, actualmente, no se cuenta con un organismo estatal responsable de monitorear y apoyar a la juventud actual, delegando esta tarea a dependencias municipales, como es el caso de Tonalá; Guadalajara; Zapotlán el Grande; Tepatitlán, etc., las encaradas de hacer frente a los problemas de esta población en específico, o en su defecto, aquellos organismos nacionales como ocurre con el Instituto Mexicano de la Juventud.

En el caso particular de Guadalajara, el Instituto Municipal de Atención a la Juventud (IMAJ) trabaja en seis ejes enfocados en “educación, capacitación, deporte, emprendimiento, cultura y medio ambiente para brindar, gestionar y evaluar herramientas para crear políticas públicas dirigidas al desarrollo integral de la juventud del Municipio de Guadalajara”, al mismo tiempo que incentiva la colaboración intercomunitaria para que diferentes sectores ciudadanos se sumen a este apoyo.

Por otro lado, a finales del año pasado, el gobierno municipal de Zapopan lanzó una convocatoria para que los jóvenes de colonias como El Fortín, El Colli, El Tizate, Miramar y Colinas de la Primavera, entre otras, pudieran participar en una encuesta titulada “¿Juventud… Es?” con el objetivo de escuchar a las y los jóvenes de la zona, y así generar políticas públicas que atiendan sus necesidades.

Esta encuesta, que continúa activa y que puede realizarse a través de la siguiente liga: https://bit.ly/31nVaGl (CÓDIGO QR) abarca ejes como: el consumo de drogas; violencia e inseguridad; vivienda; salud mental; interés por el medio ambiente; educación sexual; deporte y cultura, buscando conocer los hábitos actuales de quienes contestan el cuestionario, y también su opinión acerca de las áreas que requieren de mayor atención desde una perspectiva juvenil.

Al mismo tiempo, Zapopan cuenta también con el programa “Adelante Zapopan” que, si bien beneficia a muchos sectores poblacionales, también contempla a los jóvenes al permitirles la obtención de una beca para la continuación de sus estudios a nivel medio superior, y también promueve la obtención de créditos para emprendedores desde los 18 años.

Y, en lo que refiere a la atención a la familia, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de las Familias (DIF) cuenta con distintos programas, como lo es la “Atención a Primer Nivel de la Violencia Intrafamiliar” destinada a crear políticas públicas y modelos de atención, “donde se les brinda apoyo psicológico y jurídico a las personas que sufren de violencia, con la finalidad de atenderlas de su estado en crisis y enfrentar las causas y consecuencias que conlleva la problemática”.

Además de contar con asistencia psicológica y otros esfuerzos con el fin de promover la creación de núcleos familiares fuertes y colaborativos que permitan disminuir la incidencia de las diferentes problemáticas que afligen a la juventud y que muchas veces se originan en estos espacios.

Con todo y estas medidas, las cifras aún pintan un panorama sumamente desolador para los jóvenes, volviendo urgente la creación de organismos especializados en este tipo de problemáticas y, sobre todo, una implementación de las medidas ya existentes de manera efectiva y extensiva para toda nuestra nación.

Acerca de Nicolle Alcaraz

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Revisa También

Jesús García González (1935-2022): Sacerdote en la acción social católica de nivel mundial

José Guadalupe Sánchez Suárez Testigo privilegiado del posconcilio, Jesús García fue también protagonista de los …