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Falta compromiso de las autoridades para reabrir el templo de San Francisco

Nicolle Alcaraz

Aún hay daños y filtraciones, mientras que el Tren Ligero opera desde hace más de año y medio. Los padres franciscanos exigen a las autoridades que se comprometan a reparar futuros daños ya que Protección Civil no ha autorizado  la apertura del recinto religioso.

Fotografía por Carlos Zepeda

La Línea 3 del Tren Eléctrico Urbano, cumplirá dos años de circulación, y a pesar de ello, el Templo de San Francisco de Asís continua con sus puertas cerradas, acumulando cinco años inactivo. Este espacio con casi medio milenio de antigüedad, a pesar de su larga historia, según Fray Héctor Ventura, uno de los custodios del lugar, no había requerido de reparaciones o intervenciones considerables hasta el comienzo de la mega obra, la cual pasa a 22 metros por debajo del recinto, y pese a haber atravesado distintas fases de compostura, los frailes responsables exigen a las autoridades una garantía más: asegurar la integridad del subsuelo, y ofrecer apoyo en caso de posibles daños futuros, ocasionados por la recirculación de los fieles.

CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

El 11 de octubre del 2016, empezaron los trabajos para la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero, como respuesta ante una mancha urbana que requería de manera urgente actualizar, optimizar y proveer a sus ciudadanos de un transporte digno y eficiente. En ese momento, comentó Fray Ángel Gabino, ministro Provincial, “estaba en tela de juicio si esta pasaría debajo del templo o no, pero al final se decidió que sí”. Por lo que, “guiados por unos expertos de transporte que habían sido traídos por de UNAM” se realizó un diagnóstico de la zona que permitiría conocer los posibles movimientos que sería ocasionados a raíz de la intervención subterránea, para poder prever cualquier riesgo de daño en la estructura del edificio”.

“Nuestra principal preocupación era que el templo se viera dañado por la tuneladora que iban a utilizar”, la cual describe Fray Gabino, “hacía que vibrara todo el lugar”. Es así que, en la primera etapa de intervención, se colocaron cinturones y cinchos para proteger la torre, los muros, las paredes laterales, y el frente del recinto.

EL SUBSUELO ESTABA DAÑADO

Posteriormente, narró el ministro, “recibimos a una serie de peritos que mencionaron que el subsuelo estaba dañado, y que iba a ser peligroso si no tomábamos medidas”. A pesar de la advertencia, se hizo una intervención, la cual “no fue muy afortunada”, como describió Fray Gabino, ya que trajo como consecuencia la aparición de una serie de grietas a lo largo de la bóveda central, y también en las paredes laterales.

“Nosotros siempre estuvimos con diferentes medios de comunicación para expresar nuestras preocupaciones (…) sabemos que estos templos son propiedad de la Nación, y nosotros sólo somos custodios, y como custodios nos decían que nosotros no habíamos cumplido con una fase de mejora continua (…) y aunque, ciertamente, era un templo antiguo, afectado por todos los movimientos telúricos que vivió a lo largo de la historia (…) el detalle siempre fue decirle a los medios, al municipio, a la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, a los de la UNAM, que esos daños no eran por eso”.

Más adelante, con el fin de reparar las fisuras manifestadas, se inició una segunda  etapa de intervención en la cual se repararon dichos detalles, y también se colocó nuevamente el patrimonio escultórico que había sido retirado, con el fin de salvaguardar a las diferentes piezas que se encontraban en San Francisco. Asimismo, se limpió el lugar, lo que contribuyó a que la Parroquia quedara sumamente presentable, al menos en el área visible o, como lo nombró Fray Cardiel “del piso para arriba”.

EL VERDADERO PROBLEMA ESTÁ EN LO QUE NO SE VE

“Tuvimos muchas reuniones [con diferentes organismos], hubo también muchos pronunciamientos y siempre la demanda fue esa: que haya revisiones del subsuelo, para cuando esté en condiciones adecuadas, podamos reabrir” precisó Fray Gabino.

Y es que, después de la segunda intervención, los frailes comenzaron a notar diferentes filtraciones de agua en el recinto. “Los trabajos que se han hecho han sido del suelo hacia arriba. Pero (…) se dan humedades en toda el área del templo, y captamos que esta humedad es de agua sucia, cuando antes no se daba eso” comentó Fray Gabriel Martín Cardiel, rector del templo, quien además precisó que es necesario que sean los expertos los que determinen si existe un daño trascendente en el subsuelo que, a la larga, pueda comprometer el bienestar del recinto, ya que a la fecha no se ha llevado a cabo ningún estudio de este tipo.

El fraile Ángel Gabino reveló también que en el 2019 “la sacristía se inundó con aguas negras”, evidenciando el problema que preocupa a los custodios del lugar, ya que, aunque muchos expertos han revisado la situación del templo, ni la Secretaría de Movilidad y Transporte; ni el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); ni Protección Civil se han preocupado por solucionar.

“Nunca han querido emitir un pronunciamiento publico declarando que se abra el templo [el cual fue cerrado, por Protección civil, no por los frailes] (…) por eso nosotros únicamente queremos saber que, si algo sucede en el templo, un colapso o una caída (…), habrá una garantía por parte del gobierno federal para que se responsabilicen de los daños” indicó el ministro provincial.

SITUACIÓN ACTUAL

Hoy en día, San Francisco de Asís se encuentra en una tercera etapa de intervención, la cual ha sido descrita por los frailes como “el plus”, centrándose en la revisión de espacio como la biblioteca; el comedor; la ventana central, para asegurarse de su integridad y dar soluciones concretas en caso de que lo requieran, dejando como tarea pendiente lo referente al diagnóstico subterráneo.

“Sabemos que es muy templo muy entrañable por lo que implica para la sociedad tapatía. Hay mucha gente que le tiene cariño, y además sabemos que, históricamente, tiene un valor para la sociedad tapatía (…). Nunca hemos estado en contra de que la ciudad de Guadalajara tenga un mejor medio de transportación, eso creo que lo queremos todos. Lo que sí pedimos es que haya una responsabilidad que garantice que habrá apoyo si llegara a pasar algo”, detalló el ministro.

Por su parte, el rector precisó que la intención de entablar un diálogo con las autoridades no es “restar, queremos buscar soluciones y no señalar a quien no hizo su trabajo, o quien lo dejó de hacer (…) se trata de sumar (…) Nosotros no queremos que siga cerrado, pero mientras no haya esa garantía las puertas seguirán cerradas”.

Acerca de Nicolle Alcaraz

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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