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Participación ciudadana: cómo sea y dónde sea

Nicolle Alcaraz

Bajo el tema De la indiferencia a la participación, el pasado 18 y 19 de octubre tuvo lugar el XXIV Encuentro de Obispos y Empresarios de la Provincia Eclesiástica de Guadalajara, el cual convocó a más de 80 empresarios en las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

La reunión tuvo por objetivo reflexionar acerca de las diferentes formas en las que se puede incidir, tanto individualmente, como dentro de una organización, para ayudar a la transformación de las personas, y así lograr una mayor participación en la sociedad civil organizada.

Durante su intervención,  Mons. Luis Artemio Flores Calzada, Obispo de la Diócesis de Tepic, recordó a los ahí presentes que “Ustedes son la luz del mundo. Ustedes son la sal de la tierra (…) y la luz que portamos, por ser hijos de Dios, la podemos irradiar a través de nuestro testimonio (…) por lo que nos invito a hacerlo. A preservar y compartir esa luz de la cual estamos hechos (…) a amar el prójimo y promover la unión que desea Dios”.

De igual forma, el Rector del ITESO, Pbro. Luis Arriaga Valenzuela,  SJ, y el Presidente de la Unión Social de Empresarios de México (USEM) en Jalisco, Gerardo Sánchez Sendra, durante el mensaje de bienvenida, invitaron a los asistentes a aprovechar la reunión para abrir un diálogo en donde se propongan alternativas que  ayuden a disuadir la creciente apatía ciudadana.

Es así que a través de cinco paneles se habló acerca de los posibles orígenes de la inacción o desinterés ciudadano, con el fin de conocer las causas de este fenómeno; posteriormente se discutió el concepto de participación desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI); y, finalmente, se abordaron diversos casos de éxito en ámbitos institucionales, empresariales y educativos, que sirvieron como inspiración y evidencia de que la participación social puede ser trabajada y mejorada.

POSIBLES CAUSAS

Acorde al Dr. Jean Mayer, quien es un geógrafo e historiador francés nacionalizado mexicano,  el pueblo de nuestro país se ha paralizado debido al enojo. Hoy en día, pocos son los ciudadanos que creen que puede hacerse algo para cambiar las condiciones de vida actuales. Se sienten impotentes ya que la política mexicana, independiente a cualquier partido o representante en concreto, no ha podido ofrecer soluciones a sus necesidades.

Aunado a esto, el sociólogo franco-mexicano mencionó también que el apoyo a la democracia ha ido disminuyendo. De hecho, acorde a cifras que citó de Barómetro Latinoamérica, alrededor de un 50% de los mexicanos aprobarían  un gobierno autoritario siempre y cuando éste lograra resolver los problemas del país. Y también 44% de los mexicanos piensan que es buena idea que el presidente controle los medios de comunicación. Por lo que los ciudadanos no ven en sí mismos ningún tipo de agencia en lo referente a la mejora social, lo que ha decantado en los bajos niveles de participación ciudadana.

Por otro lado, el Dr. Othón García Silva, antropólogo y fundador de la agencia Bitácora Social, explicó este fenómeno desde otra perspectiva. Para él, el problema radica en como definimos al concepto mismo de participación ciudadana, ¿qué cabe en esta categoría y qué no? Y para ello, nos invita a ponernos en los zapatos de Doña Margarita, una mujer que como muchas otras, barre a diario la banqueta de su casa. Sin embargo, a pesar de su esmero en la procuración de una vía limpia, debido a que la señora optó por no votar en las elecciones pasadas, es señalada por su falta de participación. ¿Qué es entonces lo que buscamos con la participación?, ¿cuál es su fin último?

Es así que desde esta óptica, la gente no necesariamente esta reacia a actuar, de hecho lo sigue haciendo, aunque las estadísticas parecieran decir lo contrario.

Las personas ya no suelen optar por las vías de política formales como espacios para la participación, sino que manifiestan su interés y, sobre todo, su responsabilidad para con la sociedad mediante otros espacios y/o acciones con las que están de acuerdo y, principalmente, en los que sí confían.

LA PARTICIPACIÓN EN LA DSI

Similar a lo mencionado por el antropólogo García, desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), el concepto de participación es definido como: “una serie de actividades mediante las cuales el ciudadano, como individuo o asociado a otros, directamente o por medio de los propios representantes, contribuye a la vida cultural, económica, política y social de la comunidad civil a la que pertenece”.

Esta idea va más allá de lo que políticamente se ha definido como participación ciudadana, ya que no la delimita o acota a cierto tipo de acciones concretas, sino que permite a cada persona involucrarse de la forma en que desee y pueda dentro  de su sociedad.

La DSI señala el carácter obligatorio de este fenómeno. Ya que si bien participar es un derecho, también es un deber “que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común”.

Cabe mencionar que en esta ocasión el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, no pudo acudir al evento, por la pérdida de un familiar suyo.

ALGUNOS APRENDIZAJES QUE DEJÓ EL ENCUENTRO

Si bien, como menciona Ana Baranzini, miembro de la Comisión de Responsabilidad Social de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en Hermosillo, la reunión dejó a todos los invitados muchísimas enseñanzas, para ella uno de los más importantes tienen que ver con la oportunidad de conocer proyectos que han sido capaces de implementar estrategias en favor de la participación al interior de las empresas con resultados favorables. También, añade, fue sumamente fructífero el encontrarse con diferentes perspectivas respecto a lo que representa la participación con el fin de poder procurarla también a nivel personal.

Por otro lado, Monseñor Carlos Briseño, Obispo de la Diócesis de Veracruz, compartió con el auditorio una reflexión que vale la pena repetir: “Yo, cuando era joven, pensaba cambiar al mundo. Cuando llegué a la madurez dije: bueno, con que cambie a las personas que están a mí alrededor está bien.  Y ahora que soy mayor, sé que al que tengo que cambiar es a mí. Porque cuando cambie yo, cambiará mi entorno y cambiará mi sociedad”, recordándonos que la responsabilidad empieza con uno mismo.

Acerca de Nicolle Alcaraz Martinez

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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Un comentario

  1. Creo que se han quedado cortos. Porque la única manera que enseño Cristo dista mucho de lo que ahora hacen. Aplicar diario y sin poses las obras de misericordia no como una ayuda esporádica, sino como una forma de vida. No dando dinero a obras de caridad sino estando en la cárcel con el encarcelado, junto al hambriento y al que tiene sed. Quitando por completo de la diferencia de las clases y de las personas y actuar solo como hijos de Dios.