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Predicad el Evangelio

Pbro. Armando González Escoto

Este es el título de la nueva Constitución Apostólica del Papa Francisco, con la cual se busca la renovación y reforma de la Curia Romana, pero ¿qué es la Curia Romana?

La Curia Romana es el conjunto de oficinas y dependencias responsables de colaborar en la administración de la Iglesia universal, en cierto modo podemos decir que es la “burocracia eclesiástica” que trabaja en el Vaticano, y que con el paso de los siglos fue creciendo en funciones y en personal hasta volverse compleja, una institución que una y otra vez ha sido necesario renovar, adaptar, y con frecuencia, reformar.

Una de las mayores preocupaciones  de la Iglesia ha sido evitar que en la burocracia eclesiástica se den los mismos vicios y corruptelas que se observan en la burocracia del estado, en ésta impera la abundancia de trámites para justificar los puestos, el tráfico de influencias para escalar en los cargos y prestaciones, el soborno para facilitar los prontos resultados, intrigas y golpeteos de unos burócratas en contra de otros, el amiguismo y el compadrazgo no sólo para acceder a tales o cuales responsabilidades, sino también para conservarlas y protegerse unos con otros formándose así alianzas y verdaderas mafias, que acaban entorpeciendo el servicio que deberían prestar, creando además ambientes laborales tóxicos y afectando seriamente  tanto el servicio que deberían prestar, como la imagen del gobierno, sea federal, estatal o municipal. Todos sabemos hasta qué punto esta lacra burocrática ha dañado la vida pública mexicana.

En estas burocracias mundanas cada “servidor” lleva su escalera y la pone por encima de quien sea con tal de medrar en las alturas del poder. La intención del Papa con esta nueva constitución  es que no ocurra lo mismo en la burocracia eclesial, y que cualquier abuso o desviación que se haya infiltrado en estos espacios, sea prontamente corregido, ya que los cristianos que colaboran en las curias diocesanas, en las comisiones episcopales, o en la curia romana, lo que deben llevar no es una escalera, sino la cruz de Cristo, que pesa mucho más y que solamente sirve para subir al Calvario, no para aspirar a títulos, obispados, ganancias abusivas o “buenas” parroquias, que acaban ofertándose no a los más capaces y meritorios, sino a los más amigos, todo esto a cambio, claro, de un apoyo irrestricto.

El título de la Constitución lo dice todo, cualquier servicio que ofrezca la Iglesia debe estar imbuido del compromiso fundamental para el cual la Iglesia existe: llevar el Evangelio a todos, y que todos vean en el servicio curial los valores permanentes del Evangelio; pero como una cosa es decir, y otra es hacer, ahora viene el gran reto, poner en práctica esta nueva constitución.

La ventaja adicional para toda la Iglesia es poder hacer en las demás curias y comisiones episcopales, la misma renovación y reforma que se hace ya con la curia romana ¿Qué mejor propósito para esta ya cercana Pascua?

armando.gon@univa.mx

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