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Recorre más de 100 kilómetros para obtener Semanario Arquidiocesano de Guadalajara

Nicolle Alcaraz 

Por convicción se convirtió en el repartidor independiente más longevo del Semanario y su objetivo es difundir la buena lectura.

Con todo y sus 85 años de edad, el señor José Mauro Castañedo realiza mes con mes un recorrido desde Tapalpa hasta Guadalajara, con el fin de recoger personalmente los 15 ejemplares de la edición más reciente del Semanario.

“En total [con todo y el pasaje del camión y el resto de los gastos que conlleva el viaje] yo pago $19.50 por los periódicos, y allá yo lo doy a $15”. Pero a mí no me interesa el negocio, yo lo que quiero es que la gente lo lea, poque es un periódico muy bueno”. Comentó mientras conversamos en las oficinas de mensajería, en las instalaciones del Centro Católico de Comunicaciones.

La primera vez que se topó con la publicación estaba trabajando en la Parroquia de Santa Rosa de Lima, por allá en avenida 18 de marzo, “allá lo comenzaron a llevar (…) yo trabajaba en el área de mantenimiento, pero hacía varias cosas allá con el Padre Jara. Me ayudó mucho colaborar ahí, para mi vida, mi matrimonio, todo. Y pues también conocí Semanario”.

Sin embargo, hace 5 años, tras el fallecimiento de su esposa, partió a Tapalpa, terminando así con sus 15 años de servicio en Santa Rosa. Llegando al “lugar de la Tierra del Color”, Mauro se percató de que el periódico que leía semana con semana no circulaba en la localidad, por lo que se acercó al Señor Cura del templo de la Merced para solicitarle permiso de traerlo.

“Yo le dije al Sr. Cura, llegando por allá «es que fíjese que a mi me gusta este periódico» y le regalé uno para que lo viera. Ya lo conocía, yo creo, y me dice: «si, véndelo ahí afuera» y saliendo de misa yo estoy ahí con mi periódico. Dos o tres que se vendan son muy buenos”.

Desgraciadamente el señor Castañedo declaró que el hábito de la lectura se ha ido perdiendo entre la gente “Yo reparto los 15 [periódicos] que compro. No llevo más porque no se vende, a la gente no le gusta leer (…). Yo, de todos modos, aunque no se venda, ahí estoy (…), hay veces que lo tengo que regalar, porque una gente que no lo conoce le digo: «lléveselo para que lo lea», y no se lo cobro porque me interesa que lo conozcan”.

A pesar de que él confiesa disfrutar de las 32 páginas de la publicación, algunas de sus secciones favoritas son Ars Cordis, del académico del Iteso, Sergio Padilla Moreno, y el comentario de la psicóloga Lupita Venegas, tratando de convencer, principalmente, a sus hijos de aprovechar los contenidos que semana con semana aparecen en el periódico.

Al cuestionarle los motivos que lo llevaron a continuar acudiendo hasta Guadalajara, recorriendo un trayecto de aproximadamente seis horas entre la ida y el regreso, a su avanzada edad, Mauro insiste en que “yo no pierdo viniendo para acá. Otra gente es la que pierde por no leerlo. Para mí es una bendición”.

Acerca de Nicolle Alcaraz

Comunicóloga y reportera para El Semanario de la Arquidiócesis de Guadalajara.

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