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Revocación de mandato: ¿Democracia participativa o culto a la persona?

Arnold Jiménez

La democracia tiene dos componentes esenciales: uno es la democracia representativa y el otro la democracia participativa. La democracia representativa tiene que ver con los procesos a través de los cuales los ciudadanos eligen a sus representantes (sufragio).

La democracia participativa es una expresión más amplia, que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa. Cualquier nación que se precie de ser medianamente democrática debe contemplar, promover y posibilitar ambas formas.

Democracia participativa y revocación de mandato

La democracia participativa es la evidencia de la madurez de un pueblo y del compromiso de un Estado. Cuando hay participación ciudadana hay verdaderos contrapesos al poder y se posibilitan las verdaderas y profundas transformaciones.

El pensamiento social cristiano pregona sin temores: “Toda la sociedad que sea posible, sólo el gobierno que sea necesario”. En los últimos años y con el avance de la democracia se han creado instrumentos o herramientas que garantizan una más y mejor participación de los ciudadanos.

Las más conocidas, quizá, son el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular. A nivel federal, desde el año 2019 y por iniciativa del grupo parlamentario de MORENA se incluyó la revocación de mandato del titular del ejecutivo federal, como una herramienta más de la democracia participativa. Según la Constitución Política de nuestro País la revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza.

Hay dos elementos claves para que este ejercicio sea legal: Uno, tiene que ser solicitado por la ciudadanía; dos, porque se ha perdido la confianza en el gobernante.

Revocación de mandato 2022

Por mandato constitucional el Instituto Nacional Electoral realizará el próximo 10 de abril la revocación de mandato. Sin embargo, vale la pena señalar que en estricto sentido ni ha convocado la ciudadanía, ni hay pérdida de confianza en el Ejecutivo Federal.

Cada vez es más evidente que a quien interesa la revocación de mandato es al presidente Andrés Manuel López Obrador, a MORENA y a sus funcionarios públicos. No es la ciudadanía la que quiere la revocación, son ellos los que la promueven al grado de violar la ley desplegando un aparato publicitario e, incluso, modificando el marco legal que ellos mismos propusieron al pretender que los funcionarios públicos puedan hacer propaganda para para promover dicho ejercicio.

Tampoco hay pérdida de confianza en el Ejecutivo Federal: Según la misma presidencia el 66% de los mexicanos apoyan la llamada cuarta transformación; lo cierto es que las encuestas hablan, en promedio de un 54.2% de aprobación.

Si no promueve la ciudadanía y no hay pérdida de confianza, luego entonces la revocación no cumple con los requisitos necesarios y, más bien, estamos frente a un ejercicio de culto a la personalidad.

Prostituir la democracia

Uno de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia es el de la participación y la presenta como “una de las mayores garantías de permanencia de la democracia” (CDSI 190).

Pero además contempla como requisito fundamental una participación consciente e informada (GS 30-31). De tal suerte que una responsabilidad ineludible del cristiano para contribuir al Bien Común es el compromiso social, la participación ciudadana informada, con conocimiento de causa.

Frente a la revocación de mandato hay dos opciones como bien los señalan los obispos de México: presentarse a las urnas o no asistir dada las evidencias que hacen concluir que este es un ejercicio que responde a los intereses de quienes gobiernan y no de los gobernados.

En todo caso lo que no podemos ignorar es la pretensión autoritaria de quienes de manera deliberada prostituyen la democracia manipulando los instrumentos de la participación ciudadana para sus muy particulares intereses.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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