Home / Edición Impresa / María, ejemplo de maternidad íntegra

María, ejemplo de maternidad íntegra

El amor de la Virgen María es tan grande que toda mujer puede seguir su ejemplo para sentirse segura y feliz.

Miriam Bretón Mora H. | Familia Educadora en la FE

El Papa Francisco dedica unas palabras a la Virgen María en su exhortación apostólica Gaudete et exultate, sobre la llamada a la santidad en el momento actual:

“Quiero que María corone estas reflexiones, porque ella vivió como nadie las bienaventuranzas de Jesús. Ella es la que se estremecía de gozo en la presencia de Dios, la que conservaba todo en su corazón y se dejó atravesar por la espada. Es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: ‘Dios te salve, María…” (176).

SER MAMÁ A EJEMPLO DE LA VIRGEN MARÍA

En el momento más doloroso de Jesús en la cruz, su infinito amor fue tan grande, que nos dejó a su madre para que nos cuidara y fuera ejemplo de una maternidad íntegra (Juan 19, 25-27). Ser mamá hoy en día puede apoyarse de los valores que la Virgen María nos mostró con hechos:

Proximidad

“Hagan lo que él les diga” (Juan 2, 5), con estas sutiles palabras la Virgen María ayuda a los novios a que el vino no se termine en la boda, les muestra a quien necesita ayuda, lo que Jesús es capaz de hacer por amor a nosotros. Ella estaba en el lugar indicado, como las madres que, en un evento, están muy cerca de donde se les necesita para que todo salga bien. No es el escenario, sino tras bambalinas donde la madre va a estar atenta a lo que suceda con su hijo.

Misericordia

Misericordia significa volver el corazón hacia la miseria y María comprende que Jesús será el reconciliador de la miseria humana. María ofrece su vientre para recibir el caudal infinito de misericordia que el mundo clama (Lucas 1, 38). El lugar más sagrado de la humanidad es el vientre de la mujer; cuando una mujer asume la maternidad, actúa como María, con ese gran gesto de amor, aceptando la voluntad de Dios. También en la cruz, María asume nuevas actitudes de misericordia, ya que hace explícita su maternidad espiritual por cada uno de nosotros, viviendo el sacrificio del corazón porque ella tiene crucificada su vida con la de su hijo.

Acogida

Siempre María nos invita con los brazos abiertos a su regazo; ella, a través del Rosario, nos ayuda a que brote de nuestro interior caudales de misericordia y amor a los demás. Cuando Dios nos da la bendición de ser madres, y tenemos al hijo por primera vez en los brazos, podemos experimentar en el corazón el mismo amor y acogida que María le dio a Jesús al tenerlo por primera vez en sus brazos. Asimismo, esa acogida le pidió Jesús a su apóstol Juan, cuando le dio a María como madre, no solo para que la recibiera en su casa, sino que se quedara en su corazón como hijo (Juan 19, 27).

Amor

Que hermosa experiencia tuvo San Juan Diego con la Virgen María; cada uno de sus encuentros fue una muestra de amor infinito y en el momento más difícil, María siempre tuvo las palabras perfectas para tranquilizarle el alma: ¿no estoy yo aquí, que soy tu madre?. El amor de María es tan grande para cada uno de nosotros, que toda mujer se puede sentir segura y feliz de ser la mejor mamá del mundo siguiendo su ejemplo.

Para descargar los materiales recopilados de textos del Papa Benedicto XVI (2005 – 2009) dirigidos a María, que invita a leer en el mes de mayo, le dejamos la liga: http://es.catholic.net/catholic_db/archivosWord_db/mes_de_maria.pdf

Acerca de Edicion Arquimedios

Revisa También

Día Mundial del Refugiado

Luis Sánchez Durante lo que va del año, hemos sido testigos de cómo 8 millones …