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Una comunidad de contrastes económicos, con raíces y gran amor

Aun ante la falta de Párroco, el Vicario Parroquial, en conjunto con la comunidad, se empeñan en salir adelante de los estragos de la pandemia.

Monserrat Ayala Razo

La gestión y construcción comenzó en los años ochenta del siglo pasado, por
el señor Cura Rafael González González, Párroco de Santiago Apóstol que,
viendo la necesidad de atención en esa zona, consiguió el terreno para construir el templo. En los noventas se concluyó con el techo y las bardas. Se erigió la Parroquia el 6 de febrero de 1990, y el primer Párroco llegó el 9 de junio del mismo año, el señor Cura Eduardo Ramírez Colín.
El 23 de agosto de 2015, la Parroquia se consagró a San David Galván
y a San José Isabel Flores, ambos santos mexicanos.

CON GRANDES VICISITUDES
El Padre Gerardo Guzmán Sánchez, Vicario de la Parroquia de la Divina
Providencia, en Tonalá, fue ordenado el 18 de octubre de 2021. Fue del
grupo de los 34 Sacerdotes que recibieron el ministerio en medio de la pandemia, denominando a esta generación de Presbíteros como los
“Sacerdotes covid”.
La situación de la pandemia, sin duda, marcó a toda la humanidad, entre ellos a estos, los neo sacerdotes, que tuvieron que iniciar su ministerio con
templos cerrados, posteriormente, Parroquias vacías, problemas económicos al interior de las iglesias y sus mismas comunidades y dificultades; de algunas de ellas no han podido reponerse. Al igual que muchos de nosotros, los Sacerdotes sufrieron la pérdida de familiares y fieles, que han dejado grandes vacíos. Todos estos son solo algunos de
los retos que menciona el Padre Gerardo en este primer año de ministerio.
Precisamente, en la homilía pronunciada por el Arzobispo de Guadalajara Cardenal José Francisco Robles Ortega el día de su ceremonia de Ordenación, indicó que los nuevos Diáconos y Presbíteros se enfrentarían a una realidad muy distinta a la que se vivía en las Ordenaciones de años anteriores.
ALBAÑIL, AGRICULTOR Y SACERDOTE
Personalmente, esta situación le trajo muchos momentos de reflexión, pues
desde que comenzó su diaconado, esperaba con ilusión su Ordenación Sacerdotal: “Fue algo muy duro, porque uno tenía la ilusión de ordenarse el 31 de mayo de 2020; después de 10 años de estudio, viene la pandemia, y eso fue para nosotros muy difícil, pues no sabíamos qué pasaría.

“Yo, por ejemplo, no me quedé en la Parroquia donde estaba de
Diácono, me fui cinco meses a mi pueblo a trabajar como peón de
albañil, después trabajé en la siembra para generar también algo de ingresos para mí y mi familia, hasta que un Padre me me invitó a su comunidad. Estuve tres meses en Matatlán como Diácono, y de repente nos llegó la noticia de que el 18 de octubre se realizarían las Ordenaciones.”

Durante estos cinco meses, el entonces Diácono aprovechó para estar
con su familia, tiempo que también consideró como providencial, pues no
muchos tienen esa dicha.
“Me permitió ver cómo vive la gente. Cuando trabajé como albañil, me tocó
ver cómo viven los obreros y lo que padecen. También me tocó ver cómo los
papás le batallan para darle a los hijos lo necesario, y pues también eso cambió en mí la visión que tenía de las cosas.
Además, me permitió ver la semejanza que hay entre el trabajo de la tierra y el ministerio que debemos desempeñar”, reflexionó el ahora Sacerdote.

“Cuando yo estuve sembrando, pues son campos fértiles, campos que
si uno los trabaja, obtiene buenos frutos; sé que implica mucho esfuerzo
porque es trabajar desde quitar maleza, quitar basura, sacar de raíz lo que
le afecta, pero al final la tierra es agradecida.

“También aquí, al llegar a la comunidad es llegar y quitar historias negativas, trabajar con la limitación de la participación de las personas, pero cuando la gente ve que uno está trabajando con ellos, la gente también es agradecida, y hay muchos frutos, pero para eso se necesita trabajar”

CON MUCHAS CARENCIAS, PERO CON MUCHO ÁNIMO
Con gran alegría y con grandes retos, un mes después de su Ordenación Sacerdotal, recibió su nombramiento en una comunidad de contrastes económicos, pero de profundas raíces; recibió su destino con gran amor y disposición de apoyar a su comunidad, La Divina Providencia, en Tonalá.
“Esta pandemia redujo mucho los grupos; apenas, poco a poco, la gente
ha ido acercándose. Nosotros, aquí en el templo, tenemos muy marcados los
protocolos de sanidad con el uso del gel y sanitización del espacio”.
Dentro de los problemas que afectan a la comunidad, está el consumo
de drogas entre los jóvenes, adolescentes, y en algunos casos, lamentablemente los niños, siendo el alcohol el de mayor consumo.

Muchas familias son familias disfuncionales o con historias muy duras. Somos la mera orilla de la mancha urbana; estamos a la orilla de Tonalá; somos la periferia de la periferia.

Sin embargo, señaló que el crecimiento demográfico que ha tenido la
zona oriente del municipio tonalteca es algo que actualmente contrasta mucho, pues la construcción de fraccionamientos aumentó en los últimos años.
“Hace como 6 o 7 años, toda esa zona del oriente pertenecía a la comunidad de la Divina Providencia. Los Padres eran cuatro que atendían Colinas
de Tonalá, Santa Martha, la Parroquia de Todos los Santos, hasta el crucero de Arroyo de Enmedio, era toda la comunidad; se hizo una división y se separó toda esa aparte”. Ahora, el territorio parroquial comprende nuevas áreas como la Capilla de la Sagrada Familia, la Capilla de San Francisco de Asís y San José del Moral.

PARTE DE LA HISTORIA
Los cimientos de vida cristiana del municipio fueron en gran parte por el es fuerzo del Canónigo Rafael González González.
A él le tocó conseguir terrenos e iniciar las nuevas comunidades que habrían de formar 18 emergentes Parroquias, entre ellas La Divina Providencia.
“Los Sacerdotes que ahora estamos aquí en Tonalá siempre estaremos a su
sombra, buscando siempre imitar su actuar y su entrega. El Padre Rafa creó
la identidad de aquí de la zona y en especial de esta Parroquia”, narró el Presbítero, quien también destacó parte del gran legado que dejaron los anteriores Sacerdotes.
“Cuando uno es gente con la gente, responden bien. Cuando uno realmente
es pastor, la gente lo aprecia, y es cuando uno como Sacerdote, siente esa confianza de las ovejas y es lo mejor”.

FAMILIAS DE ARTESANOS
Económicamente, la comunidad genera sus ingresos con la fabricación de artesanías, fi guras de yeso, alcancías, imágenes, fabricación de muebles, tallado de cantera, herrería o vidrio soplado, ya que el municipio es conocido por la elaboración de alfarería.

Este sector fue altamente afectado durante la pandemia.
La falta de turismo, el cierre de negocios y la limitación en la venta de
artesanías en espacios abiertos fijos, redujeron al máximo sus ingresos y fue ahí donde nació la idea de apoyar a los más necesitados con despensas.
“Muchas personas se acercaron a mí, o en confesión o en dirección espiritual con esa complicación de no tener trabajo; a raíz de eso tuvimos una iniciativa de cada ocho días, durante las Misas, que la gente traiga algo: una pasta, una lata de algo, y gracias a Dios hay bastante apoyo”.
Por semana se reparten alrededor de 15 despensas.

LA VIDA PARROQUIAL CONTINÚA
Actualmente, están por reiniciar los trabajos con los grupos parroquiales.
Al momento, cuentan con alrededor de 70 agentes de pastoral, que integran los grupos de catequesis, Pandillas (atención a adolescentes y jóvenes), Movimiento Familiar Cristiano y coros.
La catequesis infantil es la que tiene mayor número de participantes, pues
son alrededor de 900 niños entre ambas modalidades (virtual y presencial),
distribuidos en los en los cinco centros de catequesis.

Servicios parroquiales
Notaría: de lunes a viernes, de 4:30 p.m. a 8:00 p.m.
Pláticas pre Bautismales: Miércoles de 6:30 p.m. a 9:00 p.m.
Pláticas para quinceañeras: El primer sábado de cada mes.
Misas Dominicales: 8:00 a.m., 10:00 a.m., 12:00 p.m., 5:30 p.m. y 7:00 p.m., en la Parroquia de La Divina Providencia.
Capilla de La Sagrada Familia, 10:30 a.m. y 8:00 p.m
Capilla de San Francisco, 12:00 p.m
Fraccionamiento El Moral, 6:00 p.m
Como parte de los proyectos a realizar, una vez que se asigne Párroco a la comunidad, está la gestión con el Ayuntamiento para buscar algún apoyo social a las personas que más lo necesiten y una red entre las asociaciones civiles y Caritas Parroquial.

Acerca de Monserrat Ayala Razo

Lic. en Periodismo por la Universidad de Guadalajara, Social Media Manager de la Oficina de Prensa del Arzobispado y Centro Católico de Comunicaciones, Reportera de Semanario

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