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El plato de lentejas

Editorial

El reciente caso de la candidatura a diputación de plurinominal del Obispo emérito de Ecatepec, generó una abierta discusión sobre la participación de los ministros de culto en los procesos electorales. Como Obispo emérito de la Diócesis de Ecatepec, Mons. Onésimo Cepeda, está sujeto al Derecho Canónico vigente, que dice, entre otros cánones, aplicables a los clérigos, especialmente a Obispos y sacerdotes, lo siguiente:

Canon.278.

Absténganse los clérigos de constituir o participar en asociaciones, cuya finalidad o actuación sean incompatibles con las obligaciones propias del estado clerical o puedan ser obstáculo para el cumplimiento diligente de la tarea que les ha sido encomendada por la autoridad eclesiástica competente.

Ahora bien, civilmente, la participación de los ministros de culto está regulada para:

Evitar la coacción moral o espiritual hacia los ciudadanos procurando su libertad de conciencia al mantener libre de elementos religiosos al proceso de renovación y elección de los órganos del Estado y que los partidos políticos no puedan beneficiarse de la fe popular.

¿Cuáles son las conductas reguladas?

Los ministros de culto deben ser prudentes. Sin renunciar a su labor propia de hacer conciencia entre sus feligreses vale la pena tener en cuenta algunas prohibiciones que hace la Constitución Política de México.

Primero, en el artículo 130, dice: Los ministros de culto

a) No podrán desempeñar cargos públicos.

b) Podrán votar pero no ser votados, excepto que hayan dejado de ser ministros de culto con la anticipación que establece la ley (5 años antes del día de la elección si se trata de puestos de elección popular; 3 años antes de la aceptación del cargo, si se trata de cargos públicos superiores, o 6 meses si se trata de otros cargos, de acuerdo con lo establecido en el artículo 14 de la LARCP ); por lo que toca a los demás cargos, bastarán 6 meses).

c) No podrán asociarse con fines políticos.

d) No podrán realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna.

La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación considera como proselitismo:

Que proselitismo en materia electoral, consiste en todo acto llevado a cabo por un partido político, coalición, candidatos o simpatizantes, para ganar adeptos con el fin de obtener el triunfo en una elección a través de hacerse propaganda política o electoral.

A nuestra todavía joven sociedad democrática y a nuestra Iglesia mexicana, le queda todavía mucho que aprender. En primer lugar, en lo que a las declaraciones públicas (o silencios) de los sacerdotes se refiere, en materia de partidos políticos, corrupción, pobreza, inseguridad, voto, etc.

Los sacerdotes, testigos de las realidades terrenas, no pueden permanecer ajenos a los aconteceres humanos. Alentar a los laicos en su compromiso político, con una nueva presencia como católicos, es una de las orientaciones del Papa Francisco. ¡Hace falta mucha más formación de las conciencias!

Para el Papa, una “nueva presencia” no solo implica nuevos rostros en las campañas electorales sino, principalmente, nuevos métodos que permitan forjar alternativas que simultáneamente sean críticas y constructivas. Hacer política inspirada en el evangelio desde el pueblo en movimiento se convierte en una manera potente de sanear nuestras frágiles democracias y de abrir el espacio para reinventar nuevas instancias representativas de origen popular.

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