Home / Editorial / La moral y los ‘moditos’ de nuestro Presidente
Hasta este momento, lo único claro que nos queda es que, cuando termine esta etapa crítica de la pandemia / Fotografía: Archivo

La moral y los ‘moditos’ de nuestro Presidente

Ni una cosa ni otra. Ni el invento etéreo de la fuerza moral del Presidente, afirmación que se sacó de la manga el doctor López Gatell al describir a AMLO, ni los ‘moditos’, que nadie acepta.

Esa fuerza moral del Presidente que lo hace inmune, de acuerdo a su dicho, tiene la misma fortaleza (o debilidad) que la pretendida y medible ‘felicidad estadística’, y tan increíble y tan parecida a los personajes de caricatura de los Power Ranger, que con su energema están protegidos contra todo y les da poder para todo. El doctor que se volvió político todavía estará riéndose de su propia ocurrencia.

Las mentiras o la manipulación de datos y afirmaciones para satisfacer a esa entelequia, también manipulable, que él ha llamado ‘pueblo’, siempre terminan en situaciones conflictivas y problemáticas, y en asuntos de salud, son criminales. Y aquí son todavía peores, porque no está involucrada una o varias personas, sino toda una nación.

Los ‘moditos’ del Presidente nos tienen en vilo. ¿Qué pretende con esos ‘moditos’? ¿De verdad, acabar con la corrupción cuando tienen modelos supernumerarios en este ámbito en el senado y en la administración pública, así como nepotismo en otra secretaría, que dizque por méritos propios?

¿De verdad pretende acabar con el neoliberalismo (que no tiene como criterio la justicia social y multiplica pobreza), cuando la 4T se prodiga en “programas sociales” que no ayudan a los pobres a salir de su situación, y sí se maneja de acuerdo a los criterios y mandatos económicos de los países más neoliberales?

¿De verdad pretende acabar con la violencia en México, cuando se perdonan delincuentes y se han alcanzado niveles de homicidios como nunca antes, y se han fortalecido y multiplicado los cárteles, por decir solo un aspecto?

¿De verdad pretende mejorar el medio ambiente cuando, por una parte, se cancelan parques de energía eólica, mientras que por otra se destruyen manglares y se utiliza combustolio como fuente de generación de energía, en la refinería de Dos Bocas, y esto sí daña la naturaleza?

¿De verdad, pretende instaurar una comunicación democrática, cuando tiene miles de troleros y bots que buscan llenar los espacios de redes sociales a su favor, y persigue y les guarda rencor a los comunicadores que difieren de la 4T?

Lo que sí es de verdad es la preocupación por esa fuerza moral que cree tener el Presidente, y sus “moditos” de arrogancia intelectual y semejanza con algún procer de la patria, el que le venga a modo en ese momento, sobre todo Juárez. ¿Por qué no encausa ya, por el bien de México y de él, incluso de su partido, sus cualidades, para que sepa que no es dios, y que puede y debe modificar lo mucho que ha fallado?

Porque, hasta este momento, lo único claro que nos queda es que, cuando termine esta etapa crítica de la pandemia, los ciudadanos mexicanos estaremos más pobres, con menos salud, con un futuro más incierto, con mayor violencia. Ni su pretendida fuerza moral y sus ‘moditos’, ni su energema, nos habrán podido salvar de este abismo anunciado.

Acerca de admin

Revisa También

Y los iluminados del Mundo, ¿cuándo, INE?

Editorial Fue noticia que la Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto Nacional Electoral (INE) …

2 Comentarios

  1. La Iglesia no debe de hacer comentarios basados solo en opiniones. De lo aquí expresado es solo de tinte político. La Iglesia debe estar enfocada al apoyo del necesitado de Dios y las críticas a personalidades no lo son. Dejemos de hacer chismes y utilicemos la fe, la esperanza y la caridad para seguir el camino salvifico que Dios nos encomienda.

  2. Bernardo Javier Brito Miranda

    Coincido con la opinión de Montserrat Cuevas. AMLO es una peligrosa fusión entre la avaricia del poder, la ignorancia en el supuesto ejercicio del mismo y, la pretensión soberbia de creerse un mesías. La combinación lleva al caos social, el incremento de la pobreza, la manipulación y finalmente la destrucción deliberada y buscada del país.