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LAS FUERZAS ARMADAS EN TIEMPOS DE PAZ

ALFREDO ARNOLD                            

Si México entrara ahora a una guerra o fuera invadido por otra nación (toco madera), ¿quién lo defendería, si los militares están ocupados en la construcción de los grandes proyectos del gobierno federal?

Esto no va a ocurrir, pero le da sustento al debate acerca de si las Fuerzas Armadas deben participar en tareas civiles o si deberían concentrarse en su función constitucional que es el resguardo de la seguridad exterior e interior del país.

En tiempos de paz, parece muy apropiado que los soldados tomen parte en la construcción de obras como el aeropuerto “Felipe Ángeles”, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, carreteras, edificios para el Banco del Bienestar, etcétera, pues cuentan con la disciplina y organización necesarias, además de estar bajo las órdenes y supervisión directa del Presidente.

Hay países que no cuentan con Fuerzas Armadas por su vocación pacifista o simplemente porque no tienen presupuesto para sostenerlas. México sí las tiene y es bueno que una parte de ellas esté ocupada en tareas productivas, siempre y cuando esto no implique descuido en la seguridad de la nación y en acciones oportunas ante eventuales desastres naturales.

El Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina disponen de más de 330 mil elementos, además de unos 60 mil que pertenecen a la Guardia Nacional, y en conjunto disponen de un presupuesto anual que ronda los 200 mil millones de pesos. Por cierto, una de las reformas constitucionales propuestas por el Presidente López Obrador consiste en integrar oficialmente la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas.

Además, en México existe una sólida industria militar, iniciada por el presidente Venustiano Carranza hace más de cien años y que hoy cuenta con diversas áreas donde se fabrican armas, proyectiles, cartuchos; figuras de ornato, esculturas monumentales, preseas, banderas mexicanas oficiales; herramientas de distintos tipos, pinturas, componentes y envases plásticos.

 Empacan y dan mantenimiento a proyectiles; llevan a cabo el mantenimiento preventivo y correctivo de los vehículos blindados y antimotines; cuentan con planta de tratamientos térmicos y con un Departamento de Ingeniería y Mantenimiento Óptico y Electrónico; fabrican lentes oftálmicos para derechohabientes; ejecutan programas de mantenimiento eléctrico a subestaciones y plantas de emergencia y cuentan así mismo con un Centro de Tecnología en Sistemas Virtuales para Adiestramiento, etcétera.

Además, tienen el Banco del Ejército, hospitales, escuelas y unidades habitacionales.

De ahí la confianza que el Ejecutivo tiene en las Fuerzas Armadas, a las cuales ha confiado no sólo la construcción de las obras sino su administración. En efecto, recientemente anunció el Presidente que el aeropuerto “Felipe Ángeles”, el Tren Maya y las terminales aéreas de Tulum, Chetumal y Palenque serán operadas por una empresa que se denominará “Olmeca Maya Mexica” y que el 75 por ciento de sus utilidades servirán para fondear las pensiones de los militares.

Ojalá que todas las áreas de gobierno y sus empresas funcionaran con el orden y eficiencia de las Fuerzas Armadas, a quienes se ha encomendado la mayor parte de la infraestructura civil que será creada en este sexenio.

*El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de vasta experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

Acerca de Miroslava Flores Torres

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