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Los Católicos y la Política

Abel Campirano Marín

¿Pueden los católicos participar en la política?

No se trata de que puedan. Deben participar en la política. La respuesta es clara y contundente. La política es la ciencia que trata del gobierno y de la organización de la sociedad.

El Católico forma parte de la sociedad y participa en los procesos de formación del gobierno. Está comprometido con sus prójimos en el cumplimiento del primer Mandamiento de la Ley de Dios y como tal tiene el deber de coadyuvar en las tareas propias de una sociedad organizada, bien sea en su trabajo, en el estudio y en labores que permitan la convivencia armónica y desarrollen las cualidades del ser humano teniendo como punto de referencia las enseñanzas de Jesús.

Por tanto no le puede ser ajena su participación en la política. Tiene que hacerlo además, porque es una obligación que le resulta como Ciudadano en los procesos de selección y elección de quienes habrán de encargarse de la gobernanza.

La política no está reñida con la religión. Se complementan

 Superados ampliamente los problemas de la separación Iglesia-Estado, de los conceptos del Estado laico y del reconocimiento legal a las asociaciones religiosas,  procesos histórico-jurídicos complejos, en pleno Siglo XXI, es innegable que una de las más preciadas libertades, es la que tienen los católicos de participar en política y es una muestra de responsabilidad ciudadana hacerlo.

El credo religioso nada tiene que ver con la ideología política, hasta en tanto y cuanto no resulte la segunda violatoria de conceptos que en recta conciencia no deben estar sujetos a discusión como la preservación de la vida, la integración de la familia, el respeto a las cosas ajenas y en general los principios básicos de los Mandamientos de la Ley de Dios, que deben ser fuente de inspiración para todo político; es indiscutible que deben ser normas de observancia obligatoria el no robar, no mentir, no cometer actos impuros, amar al prójimo, y esas bases que recibimos los católicos en nuestra formación durante la infancia con el aprendizaje del Catecismo, son las que debemos utilizar como plataformas de nuestro pensamiento y acción.

El desprendimiento de los valores, el olvido de la fe Cristiana, la religión a conveniencia y la desatención a los principios morales es lo tiene a mal traer a la sociedad, por lo que todo católico tiene la obligación jurídica y moral de ver por los demás porque no vive aislado del mundo; vive en una sociedad y está sujeto a normas. Cuando llegue el momento de elegir Gobernantes o de ser postulado para ocupar un cargo, deberá tener siempre presente la enseñanza Cristiana para no traicionarse a sí mismo y a los demás.

Ser católico no es una limitante para ser político. La limitante se da en función de la conciencia farisaica, de la religión aplicada a conveniencia, la hipocresía y la incongruencia.

Así que si es católico no se sienta impedido de participar en la política; hágalo, es su deber y además una muestra de responsabilidad social, sólo que no olvide sus principios morales y tener siempre en cuenta las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. No podemos negar a Jesús que debe estar presente en todos nuestros actos.

El Evangelista Mateo nos ha dicho: Cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo lo negaré delante de mi Padre que está en los Cielos. Al participar en política no niegue su condición de católico, no niegue que Jesús es Camino, Verdad y Vida.

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