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También somos primera línea

Editorial

Lo volvimos a hacer. Por segundo año consecutivo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, fecha en que se conmemora la lucha de las mujeres por alcanzar nuestros derechos, nuevamente presentamos una edición de Semanario con contenidos 95 por ciento realizados por mujeres.

Sin desdeñar la colaboración de nuestros compañeros hombres, en esta y todas nuestras ediciones, creemos que las mujeres tenemos mucho que decir, muchas maneras para hacerlo y mucho que aprender de nuestras congéneres.

A lo largo de estas páginas presentamos historias de mujeres contadas por mujeres. Nuestros problemas, nuestros sueños, nuestros deseos y nuestro trabajo dentro de la Iglesia en la que somos mayoría y somos también motores.

Imposible pensar en una parroquia viva sin el impulso y tesón de las agentes de pastoral, voluntarias y servidoras.

Ser mujer y no es tarea fácil, mucho menos serlo en época de pandemia.  La violencia intrafamiliar ha aumentado, teniendo como principales víctimas a mujeres y niños. Aunque los roles de hombres y mujeres se han modificado en muchos casos, también es cierto que la carga de muchas mujeres se ha multiplicado pues además de nuestro trabajo en el hogar, en la oficina o a través del comercio o un negocio propio, hemos tenido que salir adelante con la formación académica de los hijos que desde hace un año estudian desde casa. Lo tienen más complicado quienes son mujeres solas, de cualquier edad y condición de vida.

Y qué decir de las que no se rinden y pala en mano buscan los restos de sus familiares desaparecidos, son un ejemplo de amor.   

No podemos dejar de lado las pérdidas que hemos enfrentado: La cercanía con nuestros familiares y con esas amigas que si bien, no siempre nos pueden ayudar con nuestras cargas, se vuelven cómplices y compañeras haciendo el camino más ligero.

A través de estas páginas queremos reconocer y agradecer el esfuerzo de todas. De quienes batallan desde los hospitales: médicos, enfermeras, intendentes, trabajadoras sociales, personal de cocina y administrativo.

De quienes siendo maestras y educadoras han buscado incansablemente maneras creativas para que miles de niños y jóvenes continúen con su formación desde casa.

Agradecemos también a quienes libran una batalla interna para vencer la depresión, la ansiedad y los trastornos que nos ha traído el aislamiento y que cada mañana se levantan fuertes para seguir siendo pilares de nuestra sociedad.

A nuestras hermanas religiosas que ejercen la misericordia de Dios de manera muchas veces callada pero también activa y alegre convirtiéndose en emisarias de esperanza.

A esas madres, hermanas, abuelas y amigas que han perdido la batalla contra el covid, gracias por su legado, nuestros corazones no las olvidan. Gracias por sus inmensos frutos.

Tampoco olvidamos a las 266 mujeres que durante 2020 fueron asesinadas en Jalisco por su condición de ser mujeres. “Ninguna mujer, es solo una mujer”, afirma santa Edith Stein. Duele saber que nos están matando.

Por supuesto también nuestro agradecimiento a cada una de las colaboradoras que con entusiasmo y prontitud inundaron de letras cada una de estas páginas que resultaron insuficientes para todo lo que hay que contar sobre las mujeres y por las mujeres. Las mujeres somos diversas, venimos en muchas tallas y con ideologías diferentes, lo que tenemos como certeza es que somos una fuerza que mueve al mundo y “si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero” (Santa Catalina de Siena).

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