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Presbítero Juan Carlos Lupercio Gómez, Vicerrector del Seminario Diocesano de Guadalajara / Foto: Carlos Zepeda (ArquiMedios)

“Acepté por amor al Seminario”: P. Juan Carlos Lupercio

Trabajar en comunión con los sacerdotes y revertir la tendencia a la baja en vocaciones, serán algunas de las encomiendas del nuevo Vicerrector.

David Hernández

Ser nombrado Vicerrector del Seminario de Guadalajara es una de las encomiendas más gratificantes, pero también más difíciles de ejercer, pues de la formación de los futuros sacerdotes depende el futuro de la Arquidiócesis.

A unos días de haber recibido la encomienda por parte del Cardenal José Francisco Robles Ortega, el Presbítero Juan Carlos Lupercio Gómez recibió al equipo de ArquiMedios en la parroquia de San Juan de Ocotán, ahí platicamos sobre su trayectoria como sacerdote y los retos que le esperan en el “corazón de la Diócesis”.

¿Quién es el Padre Juan Carlos Lupercio Gómez?

“Yo nací en Atequiza, Jalisco, el 5 de octubre de 1974. Soy de una familia de cinco hermanos, una familia muy cercana a Dios y a los sacramentos. Mis papás participantes de la pastoral, fueron cursillistas De Colores. Mi niñez fue desde siempre creciendo en un ambiente muy católico, íbamos al catecismo, recuerdo muy bien que venían desde Guadalajara a impartirlo, y dejé de ir hasta los catorce años que fue cuando entré al Seminario.

“Mi papá Salvador Lupercio (+), mi mamá María del Socorro Gómez, mi hermana mayor Laura Delia, mi hermano José Alberto (+), luego yo Juan Carlos, después María Alejandra y por último Víctor Hugo; esa es mi familia de origen.

“Ingresé al Seminario un 4 de septiembre de 1989 al Seminario Menor. Hice mi año de servicio pastoral en la parroquia Santa Cruz del Valle y el servicio diaconal en la parroquia del Divino Salvador.

“Fui ordenado sacerdote el 3 de junio de 2001, somos la generación del nuevo milenio porque iniciamos pidiéndole a Dios su bendición con este milenio.

“Después de que me ordené, fui enviado a la colonia Jalisco, donde fui muy feliz, duré un año y un mes. Estaba recién operado de mi rodilla por jugar con los acólitos, me encontraba en recuperación y me habló el señor Cardenal Juan Sandoval para preguntarme cómo seguía, entonces me mandó de formador, como director espiritual al Seminario Auxiliar de Totatiche.

“Ahí estuve dos años, acompañando el germen de vocación de tantos adolescentes. Sabía que no todos iban a llegar a ser sacerdotes, pero seguí infundiendo en ellos los valores para que el día de mañana fueran buenos cristianos y quizá algunos de sus hijos fuera sacerdotes.

“Luego me pidieron estudiar en Roma; estuve dos años y saqué la Licenciatura en Teología con especialidad en Espiritualidad. Estando allá me tocó la muerte del Papa San Juan Pablo II y el inicio del pontificado de Benedicto XVI; esa fue una experiencia muy particular y única.

“Regresé de Roma y me pidieron ingresar como director espiritual al Seminario Menor, estuve dos años. Después me piden ser Vice-Rector del Seminario, en ese tiempo estaba el señor Miguel Romano como rector, y yo como encargado del Seminario Menor y las Casas Auxiliares, desempeñé ese cargo por cuatro años.

“Posteriormente me pidieron seguir mi ministerio en la parroquia San Juan Bautista, en San Juan de Ocotán. Para mí ha sido una gran bendición que me ha ayudado a crecer personal y pastoralmente”.

¿Cómo se enteró de su nombramiento como Vicerrector?

“A través de una llamada del Cardenal José Francisco Robles, me pidió que platicáramos, a lo cual yo acudí al lugar que me había citado que era el Seminario Mayor.

“Yo iba pensando todo, menos lo que me fuera a decir, después de nueve años en la comunidad no me esperaba un cambio, pero al llamarme el Cardenal pensé que me iba a consultar algo como Decano o alguna situación de la parroquia, pero me enteré directamente por el Cardenal que me hace la petición de colaborar ahora como Vicerrector en esta etapa del caminar del Seminario”.

¿Por qué aceptó ser Vicerrector sabiendo que es un cargo complicado y cuestionado?

“Le dije al señor Cardenal que soy consciente de lo que implica, pero desde mi ordenación tengo muy claro que antes de la imposición de las manos vino un: ‘prometes obediencia a mí y mis sucesores’, entonces si es algo que se me está pidiendo, lo asumo como venido de Dios, porque es algo que no busqué y la verdad que fue una sorpresa.

“Acepté por amor al Seminario, por amor a la Iglesia y si en algo puedo colaborar, adelante, estoy en esa disposición, teniendo en cuenta que es un trabajo en equipo. Es un trabajo no mío, sino del Espíritu Santo, y es un trabajo en comunión con casi 50 sacerdotes que están desde las Casas Auxiliares hasta quinto de Teología. Considero que no es mi obra, sino la obra de todos en comunión.

“Se me pide ser cabeza, ir llevando las riendas de la formación, pero siempre en comunión. Lo que pensé es que no estoy solo y que el equipo será un gran apoyo.

“Sí sé la situación en la que se vive actualmente, el mundo en el que estamos, los muchachos cómo llegan, y aparte las complejidades que cualquier Seminario pueda tener, pero confiando en el Espíritu Santo, se puede llevar un trabajo en equipo”.

Usted ya fue Vicerrector, ahora lo será pero con funciones de Rector ¿Cuál es la diferencia del Padre Juan Carlos que estuvo hace nueve años al que llega actualmente?

“Considero que la experiencia que da la parroquia es muy grande. La comprensión de los fieles, el entender la pastoral, el hacer comunión con la Diócesis a través del Decanato, de la Vicaría de Pastoral, a través de los diferentes medios que lo hacen a uno crecer, pues ya tendría una experiencia mayor a cuando estuve de Vicerrector en el Seminario Menor, ahora ya como Vicerrector con funciones de Rector desde otra óptica, incluso de la vida.

“Siento una madurez que en esta casi una década ha podido crecer, entender en dónde vamos caminando y poder así comprender a los muchachos que sienten el llamado y son hijos de su tiempo. No podemos decir que antes la formación era mejor, son situaciones que no podemos hacer esa comparación, ahora es el tiempo en el que nos toca vivir. Pero sí me siento con un poquito más de madurez a nivel personal y pastoral”.

¿Qué considera que le puede aportar al Seminario?

“Considero que convencer y tratar de ayudar a los muchachos a que si verdaderamente quieren ser sacerdotes, será una entrega y consagración a Dios para que no se vea como una profesión sino como una vocación, que no es un estatus en medio de la sociedad sino un servicio.

“Algo más que pudiera aportar es mi cercanía hacia los muchachos y el equipo formador, mi presencia en el Seminario, poder caminar junto con ellos. No es que yo vaya a decidir por ellos o vivir por ellos, sino ayudarles a caminar juntos en su respuesta”.

Sabemos que el Seminario está en crisis y en general las vocaciones al sacerdocio, existe una tendencia a la baja que el mismo Nuncio Apostólico admitió, ¿cómo puede apoyar para revertir esta tendencia que parece inevitable?

“Luchar por un buen testimonio de vida es lo que tiene que arrastrar vocaciones. Sí, sabemos que no podemos tapar el sol con un dedo, hay situaciones muy complicadas, ha habido anti-testimonios de parte de los sacerdotes y se ve el elemento muy frágil y débil del sacerdote, humanamente hablando, pero divinamente es Cristo quien lleva la obra.

“Yo sigo a Cristo, no al sacerdote, sin embargo, la figura del sacerdote ha sido devaluada a través de tantos hechos que se han dado. Es una situación difícil, pero pienso que en el convencimiento de la formación debe transformar a la persona, ese será un gran reto a lograr”.

¿Qué mensaje le envía a los sacerdotes y a los seminaristas a raíz de su nombramiento?

“Entendiendo esa expresión muy rica y creo que la aceptamos, el Seminario es el corazón de la Diócesis, es lo más sagrado, algo que se tiene que proteger muy bien y que los latidos desde el corazón tienen que ser sanos, para que la sangre que se vierta hacia la Diócesis sea la mejor.

“A nuestros hermanos sacerdotes pedirles el apoyo en su oración, que el Espíritu Santo nos ilumine para poder desempeñar este servicio y en comunión porque es el Seminario de todos, no es mi Seminario. Vamos caminando y trabajando ahora, pero es el Seminario de toda la Diócesis. Gracias a todos los sacerdotes con su apoyo, con su testimonio, el ser promotores vocaciones eso es lo que yo sí les pediría a los sacerdotes.

“Si cada uno nos preocupáramos para considerar un relevo esto sería algo fenomenal, entonces cada padre ayudarnos en la promoción vocacional y por qué no decirlo, en situaciones de crisis en las que está el Semanario, el que podamos tener su apoyo económico.

“A los hermanos seminarista, lo que les pudiera decir es que amen su vocación, si Dios te ha llamado, él te quiere sacerdote. Convéncete de esto y da una respuesta generosa. Confía en que el Espíritu Santo actuará a través de un equipo formador”.

Acerca de Hugo Rodríguez

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2 Comentarios

  1. Ma Dolores Luna Luna

    Muchas felicidades juan Carlos una gran responsabilidad nuestro señor está siempre con tigo y tu nuevo cargo aquí en Zapopan es tu casa..muchas bendiciones..

  2. Que alegría ser de Atequiza y que de ahí haya nacido esta vocación. Dios le bendiga, gracias por decirle si al Señor!
    Siempre muy encomendado padre Carlos, que sea muy santo y que el espíritu santo siga regalando muchas más vocaciones y muchas más almas al redil.
    Saludos padre Carlos.