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Armonio, un instrumento lleno de valor histórico

Alejandra Lozano

Manufacturado en 1856, de acuerdo a lo que se pudo encontrar grabado en el interior del teclado y con la poca información que existe sobre cómo llegó a la Catedral Metropolitana de Guadalajara, el recién restaurado armonio, volvió a sonar el pasado 1° de enero, para ser bendecido por el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Francisco Robles Ortega.

Este es un órgano de viento Mason & Hamlin, cien por ciento mecánico, hecho de madrera, con un teclado de marfil y ébano, piel curtida de diferentes animales, dos pedales y un fuelle, que permite el paso del viento al instrumento.

Dos años de trabajo

Con más de 74 años guardado, fue restaurado por Miguel Arcángel Sandoval del Toro, encargado de la conservación de instrumentos de viento de la Catedral; su hija, Asunción de los Ángeles Sandoval, y su hermano, Rafael Arcángel.

“Este armonio tenía más de 74 años guardado y en las investigaciones que se siguen haciendo sólo se sabe que se adquirió en Estados Unidos, y que de acuerdo a la historia de este país, lo más probable es que su origen sea inglés. A diferencia de otros instrumentos, no se cuenta con un acta que avale quién o quiénes lo compraron, su año de adquisición y su costo”, señaló Miguel Arcángel.

Además, explicó que a causa del tiempo que estuvo guardado sin el debido cuidado, las pieles caducaron, los roedores alcanzaron a dañar levemente algunas teclas y la polilla se hizo presente en la madera, por lo que el trabajo tuvo que hacerse de manera minuciosa para rescatar el mayor número de piezas originales.

Restaurado en Guadalajara

Tanto el material como la mano de obra son completamente tapatíos, ya que la Catedral cuenta con su propio taller de carpintería. Las pieles que se  adquirieron para esta nueva etapa fueron pieles curtidas de borrego, res y cabra. A la madera se le dio un mantenimiento antipolilla, se pudo sanar y conservar el teclado original, y para darle brillo se utilizó goma laca, también llamada barniz de la India, que fue colocada con una estopa a mano, proceso que llevó tres meses, y es el mismo que se le daba a los instrumentos hace más de 150 años.

Al paso del tiempo, Miguel Arcángel recuerda que de niño, vio el armonio en la Catedral guardado en diferentes lugares, pero nunca lo escuchó sonar hasta el pasado 1° de enero. Además, aseguró que este instrumento es de gran valor histórico porque, de acuerdo a la historia, dejó de fabricarse en el año 1956.

“Este instrumento lo puede tocar el organista solo, ya que cuenta con un pedal de alimentación que permite el paso del viento para poder activar dos juegos de voces; está constituido por dos teclados manuales y un teclado para los pies, y cada uno tiene dos registros o dos juegos de voces, que se conocen como de lengüeta libre, que es el nombre técnico que también recibe, además son los generadores de las frecuencias para producir el sonido. En caso de que el músico tenga que utilizar los dos pedales, el armonio cuenta con un fuelle para que alguien más lo alimente con el viento, a esta persona se le llama entonador, y es quien tiene una aguja que le indica la cantidad de aire que tiene el instrumento”. 

Miguel Arcángel Sandoval del Toro, Encargado de la conservación de instrumentos de viento de la Catedral Metropolitana de Guadalajara.

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