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Dan último adiós al Padre “Chayo”

David Hernández

Familiares, sacerdotes y seminaristas dieron el último adiós al Presbítero José Rosario Ramírez Mercado, mejor conocido como el Padre “Chayo”, sacerdote ilustre de la Arquidiócesis que por 69 años dedicó su ministerio a la formación de sacerdotes, futbolistas y dio grandes frutos a la literatura tapatía.

La Misa de exequias fue celebrada desde la capilla del Seminario Mayor de Guadalajara por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien señaló que el Padre “Chayo” tenía el don de identificar a cada persona por su rostro y nombre; además de que siempre les decía sus virtudes y los alentaba a potenciarlas.

Yo veía en el Padre ‘Chayo’ esta cualidad: la capacidad de personalizar. Él nos personalizaba, nos veía como individuos y conservaba nuestros nombres, nunca nos vio como parte de una masa informe sino como personas (…) Así también, tenía el don de descubrir en cada persona sus cualidades y se los hacía saber, fuera el deporte, la literatura o cualquiera otra cosa; él tenía la capacidad de ayudar a la gente para ser consciente de sus cualidades y desarrollarlas”, describió el purpurado.

Otro aspecto que destacó el Arzobispo fue la capacidad del padre Rosario Ramírez para crear puentes con todos los sectores de la sociedad, tanto en la Iglesia como en el fútbol, la política y la economía; pues sabía que la presencia del sacerdote era importante en esos aspectos de la vida humana.

“En el deporte –dijo- yo veía en él esa misma línea de entablar un puente de diálogo y transmisión de valores entre los directivos, los jugadores, los entrenadores, las familias y los aficionados. El interés del Padre ‘Chayo’ era tener contacto con este mundo del deporte para fincar los valores a partir de la identidad cristiana, sin tener que hacer un discurso específico sobre este tema, los valores de la fe y la vida cristiana encarnados y hechos vida en ese mundo del deporte”.

Mencionó que si bien durante su vida cometió errores y tuvo limitaciones, es más importante darle gracias a Dios por el don de su presencia y las gracias que derramó durante todos estos años en la sociedad.

Tras concluir su homilía, prosiguió la Eucaristía y se realizó el rito de exequias. Al término de la celebración, su cuerpo fue despedido de la capilla entre aplausos y lágrimas.

Acerca de David Hernandez

Lic. en Filosofía por el Seminario de Guadalajara | Lic. en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Veracruz | Especialista en temas religiosos | Social Media Manager

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