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Cantamisa del Presbítero Joel Pinto en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, Guadalajara, Jalisco / Foto: Facebook Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México

De chico rebelde a sacerdote

Tocado por la gracia de Dios, así describe Joel Pinto su historia vocacional, el neo sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro que se ordenó en el Santuario de los Mártires Mexicanos.

David Hernández

“¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!”, así lo afirmó el apóstol San Pablo en su epístola a los Romanos (cfr. 11:33) al tomar conciencia que el pensamiento de Dios es tan grande que humanamente resulta difícil asimilar sus planes.

Tal vez ese sea el caso de Joel Pinto Rodríguez, un hombre que en sus primeros años vivió los arrebatos propios de la juventud pero un día decidió responder a esa inquietud que guardaba en su interior por muchos años, la inquietud de ser sacerdote.

El llamado lo persiguió durante años

Originario de la Ciudad de México, pero residente desde hace muchos años en Guadalajara, Joel fue el menor de una familia de 6 hijos, cinco mujeres y un hombre. Su padre, coronel del Ejército Mexicano y su madre dedicada a la formación de sus hijos.

Su primer deseó de querer ser sacerdote lo tuvo cuando vivía en la capital del país, conoció a los franciscanos y le llamó mucha la atención su vestimenta, entonces le dijo a su mamá “quiero ser franciscano”.

Estando en la secundaria, recibió una invitación de los Siervos de María para participar en un retiro vocacional, y aunque sentía el deseo de ingresar al Seminario, decidió declinar la invitación pues consideraba que era muy chico para tomar una decisión así.

La banda de rock

Ya estando en la Preparatoria, se dejó el cabello largo, la barba y se metió a una banda de rock. “Desde los 9 años tocaba el saxofón, así que me metí a una banda de rock para revolucionar el mundo de la música con nuestras melodías, no dábamos para mucho, pero nos sentíamos rockstars”, dijo entre risas.

Era consciente de su fe en Dios pero vivió como cualquier muchacho de su edad, entregado a la fiesta y el relajo.

Posteriormente, entró al ITESO para estudiar la Licenciatura en Negocios Internacionales. Al tratarse de una universidad de jesuitas, quiso experimentar un encuentro para descubrir si Dios lo llamaba al sacerdocio, pero al ver que no comulgaba con muchas ideas de la congregación decidió retirarse.

“Entendí que si hubiera entrado con ellos hubiera sufrido mucho por la liturgia que llevaban”, mencionó Joel.

La Misa en latín

Estando en el grupo de jóvenes de la parroquia San Juan Bautista fue la primera ocasión que escuchó de las Misas en latín por boca de la hermana Fabiola Mata.

Esto generó curiosidad en él, por lo que buscaron en internet “Misa en latín Guadalajara”. Ahí se encontraron un video en el que hablaban de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro y al ver que había presencia de ellos en Guadalajara decidieron asistir.

“Fuimos y no me gustó -dijo entre risas- recuerdo que me dieron un misal para seguir la misa, pero no entendía nada”. A pesar de ello, había algo que le llamaba la atención, por lo cual siguió asistiendo junto con sus amigos.

Iba tan seguido que comenzó a hacer amistad con los sacerdotes y los demás feligreses, ellos le explicaron los signos de la liturgia y poco a poco le tomó sentido a las celebraciones.

Elección vocacional

Aunque Joel tenía cercanía con la Fraternidad seguía haciendo su vida normal: trabajaba, tenía novia y comenzó a estudiar una Maestría en Mercadotecnia en la Universidad de Guadalajara.

Tras concluir sus estudios, decidió emigrar a España. Allá impartió clases de inglés y se hizo otra novia de Estados Unidos.

Estando en el viejo Continente encontró un templo donde también celebraban Misas en latín y asistía constantemente, fue ahí cuando descubrió que Dios lo llamaba al sacerdocio, por lo que decidió vivir la experiencia con la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, ingresando a los 29 años.

Durante su formación en el Seminario (en Estados Unidos) ratificó su llamado e hizo conciencia que para salvar a las almas “no basta ser un sacerdote bueno, sino ser santo”.

Acerca de Hugo Rodríguez

Reportero y Community Manager en Arquimedios Guadalajara. | Ciencias de la Comunicación y Administración de la Mercadotecnia. | Periodismo Deportivo. | Locutor en Valora Radio y Radio María. | Reportero y Columnista en TR Fútbol.

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