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El apoyo caritativo de la Iglesia ha sido desde las parroquias

Gracias a la rápida organización de los sacerdotes y sus fieles, se han podido resolver las necesidades alimentarias de muchas personas que por la pandemia perdieron su empleo.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Desde que empezó esta situación del confinamiento, Cáritas de Guadalajara se ha mantenido al servicio de la comunidad, apoyando desde su propia trinchera pero también sumándose a iniciativas como el programa ‘Jalisco Sin Hambre’ y trabajando en coordinación con Cáritas Mexicana para dar respuesta no solo a lo que ocurre en nuestra región sino para atender la necesidad de todo el país ante la emergencia sanitaria.

Así lo explica en entrevista el padre Francisco de Asís de la Rosa Patrón, coordinador diocesano de Cáritas de Guadalajara, quien destaca que la respuesta de la Iglesia no ha sido solo mediante Cáritas sino en las mismas comunidades parroquiales que buscaron la manera de responder a las necesidades materiales de sus propios feligreses. 

El apoyo de la Iglesia y de la sociedad

“Hicimos un par de documentos tratando de estimular a las comunidades y la mayoría de ellas, desde sus propias limitaciones, pudieron dar respuesta gracias al liderazgo de los sacerdotes, tanto del párroco como de su equipo sacerdotal”.

“En Cártias, en primer lugar, lanzamos un proyecto al que llamamos Despensas COVID-19 y con el apoyo de nuestros bienhechores y de algunas empresas, empezamos a recibir y dar respuesta. 

“Luego surgió la iniciativa Jalisco sin Hambre y nos invitaron a colaborar con ellos. Hasta ahorita nuestra participación ha sido ayudar en la distribución de despensas a través de las parroquias.

“En este programa nosotros no invertimos recursos para la adquisición de las despensas, sino que fuimos un canal para apoyar que las despensas llegaran a sus destinatarios”, explicó el padre Francisco.

Por indicación de los Obispos de México

“Otra participación de Cáritas ha sido en conjunto con la Conferencia del Episcopado Mexicano que encargó a Cáritas Mexicana que se hiciera algo. Así, se hizo una campaña llamada Familia sin Hambre, en la que las personas llaman a un número telefónico y se inscriben solicitando una despensa.

“Con esta campaña se ha apoyado a la distribución de alrededor de 3,800 despensas en nuestra diócesis, mientras que con nuestra campaña de Despensas COVID-19 distribuimos alrededor de 3 mil, entre quienes iban a las oficinas centrales de Cáritas a solicitar ayuda así como también apoyamos a las parroquias que no se podían atender mediante Jalisco sin Hambre porque, aunque eran comunidades pertenecientes a nuestra diócesis, no estaban dentro del Estado de Jalisco”.

La ayuda sigue

El padre Francisco de Asís destacó que hay empresas que siguen apoyando mediante la donación de despensas.

“Fundación Coca Cola nos apoyó mediante un recurso que hemos destinado a ayudar a los 46 comedores parroquiales que tenemos en la diócesis y de los cuales 34 tuvieron que cerrar por la pandemia. Quedaron trabajando de manera parcial solo 12, entonces, estamos queriendo reactivar tanto a los que cerraron como a los que bajaron su ritmo. A los comedores no se les da dinero sino que se les apoya surtiéndoles con productos para que puedan reactivarse”.  

“En una nueva etapa, Cáritas Mexicana quiere ayudar a encontrar trabajo a quienes lo perdieron y también en esta etapa trabajaremos en coordinación con ellos”, señala el padre Francisco de Asís de la Rosa Patrón.

Respecto a la declaración del señor Cardenal José Francisco Robles Ortega en el sentido de que Cáritas Diocesana podría asumir las tareas de programa Jalisco sin Hambre, el padre Francisco apuntó:

“Vamos a ver cómo podemos, con esta estructura que deja Jalisco sin Hambre y con el conocimiento y aprendizaje que este programa nos dejó, continuar desde la diócesis prestando este servicio.

El padre Francisco enfatizó que Cáritas ha hecho una parte pero el trabajo de la Iglesia ha sido mucho más amplio y se ha logrado gracias al liderazgo de los sacerdotes.

Aunque los recursos de Cáritas bajaron notoriamente porque no se pudo realizar la colecta anual, ni el sorteo raspadito, ni la rifa anual de un auto, la generosidad de sus bienhechores hace que Cáritas pueda continuar con sus programas habituales de apoyo a la salud tanto en la compra de medicamentos como de estudios médicos.

“Hemos podido seguir dando respuesta, no como quisiéramos, pero sí al menos, a las personas más angustiadas”.

Acerca de Gabriela Ceja Ramirez

Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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