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Foto: Carlos Zepeda (ArquiMedios)

Hacia la mariología diocesana

Frutos que se esperan de las celebraciones del Bicentenario del Generalato de la Virgen de Zapopan.

Pbro. José Antonio Larios Suárez

Sección Diocesana de Educación y Cultura

En el proyecto global de pastoral nuestros Obispos mexicanos nos han instado a una preparación integral para celebrar como nación los 500 años del inicio de la evangelización en México a partir de las apariciones guadalupanas, lo cual representa una gran riqueza para nuestra tierra, pero ojalá no olvidemos que nuestra historia regional, con su respectivo proceso evangelizador, también es rico y diverso a lo acontecido en el centro del país; lo mismo puede decirse de las innumerables regiones de nuestro vasto México que cuentan con sus diversas historias, devociones y procesos, cada uno tan rico que, tratar de uniformar todo desde una sola historia y visión centralistas, haría que se perdiera la riqueza y pluralidad que ha suscitado el Espíritu Santo en los distintos puntos de esta nación.

A la par de la celebración nacional y sin dejarla de lado, será muy necesario que cada región (ya sea las diversas diócesis o las provincias eclesiásticas) estudie, analice, recuerde y celebre su propio inicio evangelizador.

En el caso del Occidente de México

En nuestro caso, de 2029 a 2030, sería el año de gran celebración por los 500 años de la evangelización del Occidente mexicano, cuyo origen se dio por la llegada de la imagen de Nuestra Señora de Zapopan a esta región.

La celebración del centenario de la coronación y bicentenario del generalato, en este 2021, son ya una coyuntura histórica que Dios permite en nuestro contexto como preparación remota a las celebraciones por los 500 años del inicio de nuestra evangelización.

Los frutos del Bicentenario

La celebración del bicentenario del Generalato, en septiembre próximo, nos ayudará mucho a darnos cuenta de la importancia de las devociones regionales en nuestro país que son un testimonio vivo de la historia de salvación única que el Señor va escribiendo en cada región con sus múltiples riquezas, enseñanzas y compromisos.

En el caso de nuestro occidente mexicano hasta el grado de que la devoción a la Virgen de Zapopan está íntimamente ligada a nuestra Independencia nacional.

La devoción a nuestra Virgen de Zapopan, en nuestro caso, como las devociones de otras regiones no son cuestión de un grupo de devotos particulares, sino el testimonio de una historia que entrelaza la fe, la política, la sociedad, la economía, la vida misma de un pueblo.

La presencia de María es presencia de Cristo

Dios quiera que un fruto maduro de las celebraciones del bicentenario del generalato sea una conciencia más viva de la riqueza que hay en nuestra historia y una concientización en la importancia tan grande que tiene el  símbolo civil y religioso más emblemático de Jalisco: Nuestra Señora de Zapopan, ojalá nuestra diócesis pronto cuente con un diplomado de mariología diocesana, con un instituto de estudios permanentes sobre el acontecimiento de Nuestra Señora de Zapopan y su relación con la evangelización y la historia de este pueblo, para que en nuestros planes, proyectos y procesos pastorales, no tengamos a Nuestra Señora como apéndice, sino como realidad vertebral que ha hecho presente a Cristo.

Con la anuencia de nuestros pastores, ya antes de este año 2021, la Sección Diocesana de Educción y Cultura trabajamos para que esto sea una realidad y ahora con la coyuntura de estas grandes celebraciones esperamos un mayor grado de concientización en todos los estratos de nuestra Arquidiócesis.

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Un comentario

  1. Jose De Jesus Solano Ramos

    Es agradable saber y reconocer la interseccion de Maria Santisima en la historia de nuestra Iglesia. Dios nos conceda cada dia un ferviente aumento de fe y devocion a Maria y a su Hijo Jeducristo…